105 años de una escultura

monag4Una obra escultórica, de gran belleza y connotación histórica, habría de revolucionar el espacio de la llamada primero Plaza de Armas o Plaza de la Iglesia Mayor; luego, Plaza de la Constitución, Plaza del Recreo, y también de  la Reina, en homenaje a la Reina Isabel; hasta que en 1899, toma el nombre actual de Parque Agramonte.

La idea nació en 1902 cuando la Sociedad Santa Cecilia, y su director Raúl Lamar, con la previa autorización del gobierno, promovieron un concurso para realizar un monumento a Ignacio Agramonte. La convocatoria llega a México, España, Italia y Cuba; y son varios los proyectos que se presentan.

El 20 de mayo de 1902 fue colocada la primera piedra para la construcción de la estatua; en 1910 se discuten las propuestas presentadas, y es seleccionada la del escultor italiano Salvatore Buemi. El monumento fue elaborado en Roma y traído en piezas a Cuba, armado en Camagüey bajo la dirección del propio escultor.

El proyecto de Salvatore Buemi ponía énfasis en la necesidad de una escultura neoclásica, es decir, que resaltara el perfeccionamiento de la figuración humana, y que fuera hecha de granito y bronce.

El Casino Campestre, sitio de progreso y símbolo de la modernidad, era la propuesta inicial para colocar la escultura, pero el centro de la antigua ciudad no debía ser despojado de una escultura de esa magnitud; aun cuando las dimensiones pequeñas del parque no se avinieran con las magnitudes del conjunto monumentario.

El 15 de febrero de 1912, por la tarde, el monumento fue trasladado en una plataforma de la Empresa Tranvía Eléctrico hasta el Parque Agramonte. Las piezas estaban en tres bultos y el parque, colmado de un público, que extasiado, contemplaba la obra de arte.

El 24 de febrero de 1912, se inaugura el monumento al más ilustre de los camagüeyanos, el Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, siendo el primero que se le erige en Cuba.

La escultura ecuestre representa al Mayor incitando al combate. Sin embargo “es preciso recordar que en la época en que se hace el monumento, se daba por hecho que Agramonte había sido herido en combate y posteriormente muerto por los españoles; razón esta por la que el caballo tiene simbólicamente levantada una sola pata.”

Estudios posteriores demuestran que El Mayor cae en combate, por lo que según las reglas la figura del caballo debe tener alzadas las dos patas.

“Sobresalen así, el caballo, la postura de Agramonte, los detalles del revólver, la espada, elementos que siguen con fidelidad las exigencias del Jurado, que conoce a la figura homenajeada, como el resto de las alegorías que rodean al monumento, como es la figura femenina que presenta la Libertad del pueblo, y que heredamos de la revolución Francesa.

“De hecho, eso trajo como consecuencia que el espacio del parque se modificara, porque se cierra el Callejón de la Mayor, para poder extender el área hasta la Iglesia. Eso provoca la modificación planimétrica del espacio, para no despojar del centro de la ciudad al símbolo de los camagüeyanos”.

En la develación estaban los generales Javier de la Vega, Lope Recio Loynaz, Maximiliano Ramos, y Eugenio Sánchez Agramonte. Los dos primeros, antiguos jefes del Tercer Cuerpo de Ejército del Camagüey.

A las nueve, comienza la ceremonia con las campanadas de la Iglesia  Mayor, aledaña al Parque, y el Toque de Silencio, a cargo de Juan Antonio Avilés, el corneta que sirviera bajo las órdenes del Mayor General Ignacio Agramonte, en Jimaguayú. Seguidamente, la Banda del Cuartel General, bajo la dirección de José Marín Varona, interpreta el Himno Nacional.

La estatua, envuelta en una enorme bandera cubana, es descubierta por una anciana, Amalia Simoni Argilagos, la viuda de El Mayor.

Cuentan las crónicas de la época que los aplausos de los asistentes y el repique de las campanas de las iglesias de la ciudad interrumpieron  el  especial instante de silencio, en el que Amalia devela la estatua ecuestre de su Ignacio. El Ayuntamiento de la ciudad de Camagüey declara tres días de festejos por la inauguración de la estatua.

Justamente, transcurridos 85 años de la inauguración del conjunto escultórico dedicado a Ignacio Agramonte y Loynaz, el 24 de febrero de 1997, fue creada la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, (OHCC), entre cuyos propósitos figura velar por el Patrimonio Histórico–Cultural para enaltecer los rasgos de la Identidad Camagüeyana.

Fue así posible la rehabilitación del Parque Agramonte, espacio de tanto simbolismo histórico y patriótico; entregado para su disfrute y cuidado a las presentes y futuras generaciones de la ciudad, cuyo centro urbano más antiguo, fue proclamado, precisamente en ese sitio, Patrimonio de la Humanidad.