El diseño, evolución y efecto social

Texto y fotos: Joaquín Álvarez García (Profesor titular, coordinador de arquitectura y urbanismo, Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.)

Con frecuencia se escucha hablar de diseño en la televisión, la radio, la calle, la galería de arte, la tienda, en fin, su referencia es sistemática en muchos ámbitos de nuestro contexto inmediato.

Desde el punto de vista teórico: «Diseño es toda acción creadora que cumple una finalidad, crear significa hacer algo nuevo a causa de alguna necesidad humana: personal o de origen social […] Todas ellas presentados aspectos: uno funcional (entendiendo por función el uso específico a que se destina una cosa) y otro expresivo. La importancia relativa de ambos aspectos, función y expresión, varía según las necesidades».1

En el desenvolvimiento esencial del hombre, el sentido de la vista le permite percibir su entorno mediato e inmediato, lo cual constituye un elemento muy importante a tener en cuenta en la comunicación, máxime en estos tiempos de globalización y predominio del audiovisual y otros soportes. Es por ello que cualquier proceso comunicativo— y el diseño es esto —, parte de un mensaje cuyo objetivo responde a una necesidad, de ahí el valor de saber a quién va dirigido.

En las actividades cotidianas el diseño no es ajeno. Al combinar nuestras prendas de vestir, teniendo en cuenta su tejido, color, forma, estamos diseñando; cuando ordenamos nuestros muebles en un espacio, decidimos el color para una pared, el lugar a ocupar por un cuadro, un búcaro, una figura, también lo hacemos.

Cuando visitamos un museo y apreciamos sus obras ordenadas, iluminadas, allí concurre el diseño, al igual que en cada artículo adquirido para el hogar, para vestir o calzar…

Pero estos diseños pueden tener o no el efecto deseado, depende de las posibilidades y conocimientos del diseñador, de los materiales, exigencias y posible uso. Carlos Marx lo apuntó de manera muy simple: « […] lo que desde el principio distingue al peor arquitecto de la abeja más experta, es que él ha construido la celdilla en la cabeza, antes de construirla en la colmena. El resultado al que llega el trabajador preexiste idealmente en la imaginación del trabajador».2

Sobre la base de estos preceptos, un caso interesante se da en la evolución de los muebles de estilos europeos importa dos por las familias pudientes y firmas comerciales de la época colonial de nuestra historia. Dadas las condiciones tropicales imperantes una buena parte del año, los exponentes de finos tapizados, se deterioraban con la humedad, además de no permitir la transpiración del sudor, por lo cual se transformaron en nuevos estilos cubanos. La fresca pajilla sustituyó los tapizados y se adaptaron butacas a balances para obtener un movimiento rítmico propiciador también del fresco.

El éxito de un diseño se completa si su elaboración se hace con los instrumentos y equipos requeridos. Diseñar no solo tiene el fin práctico de dar solución a una necesidad teniendo en cuenta determinados factores, sino que también tiene un componente perceptivo, estético, expresivo. Si pensamos en la preocupación del hombre por transformar el entorno en su beneficio y hacer «más fácil» su vida, debemos remontarnos a la prehistoria.

Las pinturas rupestres, las esculturas, la conformación de refugios más o menos complejos, las tumbas, y la forma de las herramientas y armas, son resultado de un análisis e interpretación del mundo, y así ha sido a lo largo de milenios de evolución. Un ejemplo sencillo de ello se observa en las diferencias de diseño y elaboración entre las espadas persas, griega, romana y germana, así como de la forma y materiales de sus escudos, cascos y otros elementos de protección.

Sin embargo, no es hasta mediados del siglo  XIX , con el surgimiento y desarrollo de la técnica y la industria, los nuevos materiales y los procesos fabriles, que se impone la necesidad de diseñar anticipadamente los productos a elaborar para aprovechar las potencialidades de la reproducción seriada industrial, estableciéndose una lucha entre esta y la producción artesanal tradicional, contradicción imperante todavía en nuestros días a través de los muebles vendidos en las tiendas y los comercializados por los artesanos en ferias y exposiciones.

En este período comenzó la enseñanza académica de varias profesiones relacionadas con el diseño, que hasta ese momento se realizaba de manera tradicional, mediante un maestro artesano transmisor de sus experiencias en la práctica.

A lo largo del siglo  XX  creció la industria de forma vertiginosa y surgieron nuevas tecnologías, apremió la necesidad de resaltar las cualidades de los productos a vender, nació la televisión, se consolidaron la fotografía y el cine. Este desarrollo exigió la presencia de profesionales capaces de responder a nuevos requerimientos. En este marco las especialidades de diseño industrial y arquitectura se aplicaron a la búsqueda de múltiples soluciones en favor de los objetos y espacios utilizados por el hombre.

Los estudios de Arquitectura en la Universidad de La Habana comenzaron en Cuba en 1900, luego se extendieron a la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba), la Universidad Central (Santa Clara) y por último a la Universidad de Camagüey en 1976. La evolución de la especialidad se vio enriquecida con la creación en 1980 del Instituto de Diseño Industrial en La Habana; desde entonces se han formado cientos de diseñadores industriales (gráficos, de moda, de interiores, entre otros perfiles).

Además, numerosas profesiones están relacionadas con el diseño como la ingeniería industrial, mecánica, eléctrica, química, informática y otras. En la formación de los profesionales de las diferentes carreras en nuestro país, se ha mantenido el vínculo academia-realidad mediante prácticas laborales con diferentes alcances y, sobre todo, dirigidas a la solución de problemas reales asociados a modos de actuar.

En la carrera de Arquitectura de la Universidad de Camagüey dicha relación se logra con la propuesta por parte de los estudiantes de soluciones para el rescate de inmuebles con determinado grado de valor en la ciudad, la refuncionalización de edificaciones salvadas del deterioro, y la inserción de edificios en zonas protegidas, así como con los estudios de la arquitectura tradicional citadina, y otros trabajos investigativos realizados tanto en la etapa de pregrado como en la de postgrado, fundamentalmente en la Maestría en Conservación del Patrimonio Edificado. 3

Del mismo modo, resulta importante para la ciudad la colaboración establecida por la carrera de Arquitectura desde hace más de 20 años con dos Universidades mexicanas del Estado de Puebla en las especialidades de Arquitectura y Diseño Gráfico. Los estudiantes foráneos realizan proyectos de diseño arquitectónico, urbano y gráfico, a través de sus tesis de graduación. Algunos de ellos se han llevado a cabo en la urbe, por ejemplo: la identidad de instituciones, propuestas de cambios en marcas conocidas como la cerveza Tínima y la señalética e identificación del Casino Campestre; mientras que otros esperan por su aceptación.

Es importante entender (sin llegar al extremo de la propaganda consumista del capitalismo neoliberal), que la presentación de un producto es fundamental para su consumo. Actualmente al sobresalir la necesidad de adquirirlo, sin la competencia de similares, este de todas formas se vende, lo cual da al traste con la meta señalada. ¿Cómo es posible su comercialización sin tener en cuenta la calidad y forma del envase, y una correcta identificación reveladora del nombre, contenido, indicaciones, datos del fabricante, entre otros?

Hoy se impone el reconocimiento de marcas, nominaciones, la información y orientación al cliente o el transeúnte en la ciudad. ¿Cuántos lugares existen sin identificación o con una que apenas se ve? ¿Cuántas veces buscamos una dirección y no aparecen los nombres de las calles o los números de las casas?

En el centro de la urbe ya existen estructuras de orientación que incluyen la necesaria señalética e incluso mapas del área para ubicar al transeúnte, pero aún son insuficientes y en el resto de las zonas casi se limita a la señalización vial. No obstante, se hace necesario destacar el proyecto de identificación de varias calles de la zona priorizada del centro histórico mediante el diseño de tarjas cerámicas que muestran a relieve los nombres modernos, rostros de personalidades y otros detalles de orientación.

La creación de equipos multidisciplinarios ejecutores de estudios y propuestas de diseño integral favorece la calidad de nuestro entorno; pero para ello también se debe tener conocimiento de los recursos disponibles con el fin de realizarlos proyectos sobre bases objetivas.3

Coordinada por el doctor Oscar Prieto Herrrera, inició en 1996, tiene seis ediciones con más de 60 trabajos de tesis entre los que resaltan temas como: elementos característicos de la arquitectura camagüeyana, el rescate de obras significativas de la ciudad, técnicas y formas de intervención en edificaciones de determinado valor, propuestas de nuevas funciones o servicios, de manejo del centro histórico y otros, muchos de los cuales durante estos años se han introducido en la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, y en su conjunto propiciaron la obtención de dos premios de la Academia de Ciencias de Cuba.

En la ciudad se perciben ejemplos positivos con la remodelación del parque Agramonte y la calle Maceo, ambos integran diferentes escalas del diseño: la urbana y arquitectónica. En el primer caso, por el trazado y conexión del parque, en el segundo, dada la nueva red vial implementada, su equipamiento (diseño de los pavimentos, depósitos, bancos, luminarias, maceteros, toldos y lumínicos…), el diseño de las fachadas e interiores de sus edificaciones, así como las variantes insertadas: el diseño gráfico y comunicacional vinculado con la infraestructura. Estos trabajos multidisciplinarios han sido reconocidos en varias ocasiones en diversos escenarios y es motivo de elogio por quienes visitan la ciudad.

El diseño es parte inseparable de la vida actual, está presente en los ámbitos del contexto mediato e inmediato, y hace de cada espacio un lugar más confortable. Pero la mayoría de las veces se ignora la necesidad de cambiar nuestro entorno para bien, o se repiten fórmulas y conceptos obsoletos que no satisfacen las necesidades materiales y estéticas de la sociedad.

La máxima expresada por Albert Einstein: «si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo» coloca frecuentemente en un reto al oficio del diseñador, su impronta requiere nuevas páginas y un constante acercamiento desde diversas perspectivas.

 GLOSARIO

DISEÑO GRÁFICO: Actividad creativa y técnica que consiste en transmitir ideas por medio de imágenes, en especial en libros, carteles y folletos.

DISEÑO INDUSTRIAL: Actividad creativa y técnica que consiste en idear un objeto para que sea producido en serie por medios industriales. El diseñador industrial desarrolla diversos objetos tales como joyería, indumentaria, juguetes, muebles, luminarias, vehículos, accesorios de computadoras, sanitarios y otros.

ESCALA: En representación gráfica, es la relación que se establece entre las dimensiones reales del objeto y las dimensiones de este en el dibujo.

ESCALA ARQUITECTÓNICA: Nivel de trabajo del diseño que se refiere a las dimensiones vinculadas con la obra arquitectónica, el edificio.

ESCALA URBANA: Nivel de trabajo del diseño relacionado con dimensiones territoriales, conjuntos de edificios.

1 Robert Guillam Scott: Fundamentos del Diseño, Ed. Revolucionaria, La Habana, 1972, p.3.

2 Félix Beltrán: Acerca del diseño, Cuadernos de la revista Unión, La Habana, 1978, p. 32.

3 Coordinada por el doctor Oscar Prieto Herrrera, inició en 1996, tiene seis ediciones con más de 60 trabajos de tesis entre los que resaltan temas como: elementos característicos de la arquitectura camagüeyana, el rescate de obras significativas de la ciudad, técnicas y formas de intervención en edificaciones de determinado valor, propuestas de nuevas funciones o servicios, de manejo del centro histórico y otros, muchos de los cuales durante estos años se han introducido en la OHCC, y en su conjunto propiciaron la obtención de dos premios de la Academia de Ciencias de Cuba.