A 59 años del asalto el Carro Celular conserva su historia

 

Anisleidy Rodríguez García

El 16 de septiembre de 1958 la ciudad de Camagüey fue estremecida por el más trascendental suceso ocurrido en el territorio durante la lucha clandestina contra la dictadura de Batista: el Asalto al Carro Celular, ejecutados por un grupo de hombres dirigidos por Noel Fernández.

Meses atrás, agentes de la tiranía habían capturado a Pedro Léster Delgado –Jefe de Acción y Sabotaje del M. 26/7 en la provincia– y al militante Alfredo Sarduy, quienes con derroche de valentía se enfrentaban al tirano; y luego caía prisionero Badito Saker  –otro militante de amplia hoja de servicios a la causa rebelde.

 

Después que Noel Fernández –integrante de la Dirección del Movimiento 26 de Julio seleccionó a los hom­bres que participarían en el rescate de sus compañeros y les explicó el plan que consistiría en  inter­ceptar el carro en el camino hacia los tribunales y rescatar a los revolucionarios, citó a los comba­tientes seleccionados para la 1:15 p.m. en la esquina de Francisquito y Rosario teniendo en cuenta que los juicios comenzaban a las 2:00 p.m. El  lugar es­cogido para la intercepción del carro ce­lular estaba a sólo dos cuadras de la cárcel y a poco más de cuatro, de la 2da. Estación de Policía.

Los custodios del carro y sus conductores, debían ser desarmados y en­cerrados en el propio carro, Noel insistió, en disparar sólo en caso de necesidad. Para apoyar la acción también se planificó que un nutrido grupo de militantes del movimiento se congregara frente a la Audiencia con la finalidad de desviar la atención de los cuerpos represivos.

 

Para la realización del plan del movimiento utilizó tres automóviles, un VW que estaría parqueado a una cuadra de la cárcel un segundo auto, expropia­do que ubicado en la calle Rosario, pegado a la línea, interceptaría al carro celular al tratar de doblar éste por Ro­sario y el tercer auto que usaba Noel Fernández y que parqueado a pocas cuadras del lugar, en Verges y San Esteban, frente a la fábrica de refrescos “Pijuán'” serviría para la fuga.

 

Los militantes que participaron en la valerosa acción, fueron: Roberto Coello y Alfredo Acosta, quienes cerca de la línea del ferrocarril tenían la misión de eliminar la escolta que habitualmente llevaba el Ca­rro celular. Roberto Ollet (devenido traidor), quien manejando el auto cito en Rosario haría la intersección, impidiéndole el paso. Además, Rolando Marrero, ubicado en la esquina de Francisquito y Ro­sario, y Noel Fernández, en la esquina de Quiñones y Rosario, neutralizaría al cho­fer y al jefe del carro que viajaban en la cabina.

 

El resultado del histórico pasaje fue: el rescate de Pedro Léster Delgado –gravemente he­rido–, Alfredo Sarduy y Badito Saker, además de otros seis presos comunes que viajaban en dicho carro. Entretanto, hubo que lamentar la pérdida de un recluso que viajaba en ese auto de la dictadura; mientras que Rolando Marrero, a pesar de ser herido en la acción, logró escapar.

El asalto al carro celular, pasó a la historia como la acción más audaz de la lucha clandestina en nuestra ciudad, salvando el tiempo y la distan­cia rememoró aquel homérico rescate, de Julio Sanguily  el cual casi un siglo antes protagonizó Ignacio Agramonte y 35 bravos mambises del que supo, como estos jóvenes, luchar con la vergüenza.

 

 

 

 

 

 

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