Calalú a dos voces

caratula-calaluEntrevista con Alberto Santos Casas y Yanetsy León González, el director y la guionista del documental Calalú

La vida narra. Lo onírico – real se revela dialógico en la relación entre seres humanos y naturaleza, provocando el cuestionamiento con la sensibilidad que el intimismo discursivo estimula en Calalú, la más reciente producción audiovisual del realizador camagüeyano Alberto Santos Casas.

Calalú incita a observar desde la introspección para trascender premisas epidérmicas, gracias a la relación contenido – misticidad – forma en la historia de vida de Rafaela Ramírez Rojas, descendiente aborigen asentada en el batey San Juan de las Cruces, en la Sierra de Cubitas.

Alberto: “Me planteé un documental sobre la acción del personaje para construir de algún modo su día a día. Preferí más la observación y una fotografía que logró sintetizar la gran realidad de esta mujer, al tiempo que apoya o contradice determinados momentos de su historia. Nunca me propuse graficar sobre la palabra.”

En Calalú imagen y sonido se liberan para argumentar con voz propia un gran concepto: la relación mujer/naturaleza, metadiscurso donde confluyen varias narraciones – visual, sonora, textual – y lo simbólico obliga al ejercicio del pensamiento y el espíritu, para entender desde dentro lo que nos empeñamos en llamar “otredad”.

Yanetsy: “Queda mucho por hacer para lograr acercarnos y visibilizar a las otras personas, debemos aprender a mirar al otro y combinarlo en nosotros, no porque sea diferente, por clasificaciones de moda o determinados estereotipos; sino por respetar lo diverso de cada cual y que todos estén en un mismo ser humano.

“(El documental) tiene que ser la mirada del otro porque es una realidad que no es la nuestra – muy de ciudad –, pero cuando pequeña crecí en una comunidad rural y por tanto Rafaela deja de ser tan ´otra´ para mí, porque hay cercanía desde una experiencia de vida anterior.”

Esta familiaridad con que fue pensada la historia permite entender su desarrollo. El guion indaga en la contradicción entre la cultura aborigen y los modos de vida impuestos por la supervivencia de las personas portadoras, en este caso una oriunda de la Caridad de los Indios, en Yateras.

Sin embargo, s pesar del marcado carácter de denuncia social ante la desprotección de este patrimonio y el utilitarismo al que son sometidas las personas herederas, por parte de muchas instituciones estatales; los realizadores escogieron salvar al ser humano como ente cultural.

Y: “La propia realidad y el contacto con el personaje nos llevó a tomar una elección de vida por los caminos de la ética, apostamos por esta mirada. La denuncia sigue estando, pero desde una sugerencia, con el propósito de cuidar a esa persona que es lo más importante.”

El compromiso ético con el personaje, no significa aquí una limitación a la libertad artístico; Rafaela vive a través de la historia con el derecho a ser ella misma, y la manipulación inevitable que se ejerce durante el proceso creativo documental – construcción de la realidad – no violenta el principio humanista desde el cual se parte.

Por eso, resulta también evidente la incitación a pensar la vida de esta mujer, similar a la de muchas habitantes de zonas rurales, desde una perspectiva de género.

Y: “Sin embargo, no nos trazamos ese propósito; pero el enfoque está porque es una proyección natural. No lo construimos  en función de ´una temática de moda´. Sencillamente valoramos a esa mujer y reflexionamos a partir de los roles que le impone un contexto y propician situaciones que no deberían ocurrir. Es una mirada humanista.”

Con esta vocación, Yanetsy León se arriesga por primera vez en los caminos del cine. Del periodismo al guion documental, ¿Desafíos y préstamos?

Y: “No distingo entre una cosa u otra, porque parto de un proceso de investigación que requiere el periodismo por función natural, el guión también es eso, una construcción a partir de los elementos tomados de la realidad que estoy mirando”

Pero la narración para el cine involucra otro tipo de visión.

Y: “Sí, claro. Yo soy aprendiz, porque el guion de cine implica un ejercicio vital como es pensar en imágenes, en ese camino estoy”.

No obstante los primeros pasos, en la simbiosis guion – dirección, Alberto y Yanetsy lograron plasmar un concepto tan complejo como naturaleza – ser humano,  un conjunto vivo inseparable.

A: “Me interesa mucho como en los tiempos actuales nos nutrimos de la naturaleza y como ella puede alimentarse de los seres humanos que la habitamos, un cuidado mutuo. Calalú es parte de una trilogía sobre el hombre y la naturaleza en pleno siglo XXI, cuando todo es tan tecnológico y se apuesta por otras formas de pensar y vivir.”

Con dirección de Alberto Santos Casas, guion de Yanetsy León González, fotografía de Norlys Guerrero Pi, sonido de Gustavo Pérez Fernández, producción de Eredy Machín y música de Pavel del Río; Calalú se inserta dentro del circuito de producciones independientes por las que hoy apuestan jóvenes de todo el país.

Su participación en la muestra colateral del 38 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el premio en el Concurso de Periodismo Ania Pino in memoriam 2016; el premio de Fotografía en la edición 33 del Certamen Santamareare (UNEAC) y el premio Claqueta de Televisión Camagüey en el 26 Almacén de la Imagen, además de su reciente exhibición en la VII Jornada de la Diversidad Cultural para el diálogo y el desarrollo; evidencian los estimulantes caminos por los cuales transita Calalú, con el impulso a crear desde el amor.

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