Cuando se destruyen las fachadas

Por Oreidis Pimentel Pérez (Colaborador)

Uno de los mayores peligros que enfrentan las antiguas ciudades, entre ellas las declaradas Patrimonio de la Humanidad, es la pérdida de sus contextos primigenios y originales ante la llegada de la modernidad y de nuevas formas constructivas en contra de sus fachadas. Ante la urgencia de reparaciones se respaldan demoliciones y transformaciones, pero valdría preguntarse: ¿éstas siempre están justificadas por las carencias materiales?

Más de 300 hectáreas, con construcciones remanentes desde el siglo XVII hasta principios del XX, son parte del panorama de Camagüey, cuyo centro urbano posee una zona inscripta en la lista de la Unesco por sus características medievales y de templos católicos que determinan las plazas públicas, y es en este amplio mapa donde cada día desaparece algún vestigio arquitectónico. El problema es común en otras villas coloniales, a pesar de los mecanismos legales para impedir los cambios fisonómicos y de los intentos educativos de la Oficina del Historiador y de Patrimonio Cultural.

Si bien es cierto que el estado de la vivienda en Cuba y su disponibilidad obligan a medidas estatales para el expendio de materiales y al otorgamiento de subsidios para soluciones por parte de los propios moradores, todavía la educación patrimonial debe alertar sobre la propiedad colectiva acerca del valor histórico de cada inmueble, por encima de una propiedad individual que solo es transitoria, porque no desde siempre perteneció a los mismos dueños ¿Por ser privada una vivienda puede una persona privarnos de las pilastras y aleros típicos de los siglos precedentes en Puerto Príncipe?

Hay diferentes casos y ejemplos. Uno es el perentorio, ante derrumbe parcial, imposibilidad de rehabilitación, bajos recursos del morador, pero otro es el de propietarios con gran cantidad de recursos, y a la vez pésimo gusto estético, quienes por encima de normas y multas demuelen edificios para construir “castillos” que les otorguen rango social de prosperidad ¿Acaso con muchos menos recursos no pudieron mantener las características originales del inmueble?

La red de inspectores es insuficiente y desgraciadamente las sanciones no son disuasivas, al considerarse como un gasto más en el presupuesto personal del inversor privado.

Hay nuevas y nocivas costumbres que comienzan a entronizarse entre los “nuevos ricos”, desde lajas en la mitad inferior de las fachadas (lo cual, contrario a las suposiciones no preserva de la humedad), cubierta de hormigón en lugar de las tejas criollas y del maderaje de los techos, cariátides con pésimo acabado (anacrónicas), ventanas metálicas tipo Miami, achique de puertas, adición de pisos y garaje, divisiones internas y enchapes con imitaciones de ladrillos rugosos, muchas veces pintados con chillones colores. No pocos tinajones han sido destruidos y abandonados su pedazos en una esquina. El dinero no compra cultura ¿Cuánto podría hacerse con lo malgastado?

Es aquí donde la labor educativa de las instituciones intenta formar conciencia para preservar al Patrimonio, con iniciativas como el boletín La ciudad infinita (OHCC) y su sección Con tus manos, para enseñar métodos de reparación de columnas, bovedillas, tejas francesa y criollas, cubiertas y pilares. Si bien no es una publicación con amplia circulación, colabora con otros mecanismos como la edición del texto “Regulaciones urbanísticas. Ciudad de Camagüey. Centro Histórico” (con óptima calidad bajo el sello editorial El Lugareño, de la OHCC, y que estará al alcance en bibliotecas y archivos de gestión), el trabajo del departamento de Plan Maestro, el evento internacional de Gestión y Manejo de Ciudades Patrimoniales, la Oficina de Orientación e Información a la población del Centro Histórico (en la calle San Fernando, número 107), más la Dirección Municipal de la Vivienda y Planificación Física.

Cada ladrillo que perdamos por la insensibilidad y el desconocimiento, el egoísmo y la pseudo opulencia es un grano de arena que cae desde el reloj de arena del valioso tiempo de las centenarias villas.

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