Cultivar la vida

Serruchar un tronco, cultivar una flor, impregnar de la energía más envidiable el espacio que circunda sus amaneceres son algunos de los detalles con los que se presenta Julia Esther Durruti Llamo, una guantanamera de Palmar de Yatera que transforma lo común en particular e interesante.

“Yo viví en el campo y ayudaba a mi marido en todos los trabajos. Desherbaba, ordeñaba las vacas, recogía maíz, este último desde niñita lo hice para ayudar a mi abuelo, en ese entonces un saco de maíz lo pagaban a 25 centavos. Mi`ja ese tiempo no era sabroso yo salía del maizal con los pelos llenos de guisasos, pero había que hacerlo para salir adelante.

A partir de los 12 años junto a mi mamá empecé a lavar y planchar en casa de los blancos, era un trabajo duro, nunca se me va a olvidar; pero hay que tener la energía para poder luchar.”

Llena de fuerzas y deseo de vivir recuerda cada instante de su vida con una lucidez digna de admirar.

“Después de la Revolución trabajaba en el contingente de Guantánamo, trabaje en una pollera, antes de triunfar la Revolución mientras lavaba y planchaba si veía algo se lo aportaba  a los rebeldes. Junto a mi madre hice brazaletes, ropas y lo que necesitaron.”

Muchas huellas marcaron su espíritu.

“Mira, todavía estoy pelada, estoy me lo hice cuando regresaba de trabajar y me subí en la cigüeña que pasaba por mi casa y  me persiguieron porque me monté con los rebeldes.”

Más de siete décadas componen su paso por esta tierra de sueños y arriesgadas metas de ellas nos cuenta.

“Pasé mucho trabajo yo he criado a mis diez hijos luchando, lavando, planchando, recogiendo café, haciendo de todo honradamente “.

Su familia y amigos exponen con orgullo el gran ejemplo que ella representa.

“Julia, mi abuela, lo mejor, como persona es un ejemplo a seguir. Tiene mucha energía, espíritu para trabajar, de vivir la vida”.

“Es una mujer muy activa fuerte, muy dinámica aparte de que está todo el día trabajando también tiene tiempo para ocuparse de ella. Se pone rolos, se pinta los labios es muy femenina.”

Desde el retoño más joven hasta el árbol más longevo esperan a Julia cada mañana esperan a Julia cada mañana con el mismo deseo enamorado. Seguir luchando con la vida siempre será su meta.

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