Desde nuestra tierra

1raCuba es el país del Caribe que posee más bienes reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

En el listado se encuentra La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones coloniales; Trinidad y el Valle de los Ingenios; el Castillo de San Pedro de la Roca en Santiago de Cuba; el Parque Nacional Desembarco del Granma; el Valle de Viñales; el Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café del sudeste de Cuba; el Parque Nacional Alejandro de Humboldt; la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, la rumba cubana y los Centros Históricos de las ciudades de Cienfuegos y Camagüey.

Este tipo de lugares, sus edificaciones y monumentos, en cualquier latitud del mundo, significan la historia y tradiciones de la humanidad, motivo principal para preservarlos y legarlos a las futuras generaciones.

Razones que impulsaron al Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) a proponer la declaratoria del Día Internacional de los Monumentos y Sitios Históricos el 18 de abril de 1982, petición aprobada por la Asamblea General de la UNESCO al año siguiente.

El fin es promover la toma de conciencia acerca de la diversidad del patrimonio cultural de la humanidad, de su vulnerabilidad y de los esfuerzos que se requieren para su protección y conservación.

Actualmente, aunque la guerra constituye una de las principales amenazas contra el patrimonio, estas no son el único factor que pone en peligro lugares con excepcional valor histórico, cultural, arqueológico o arquitectónico.

El documento que recoge los exhaustivos análisis sobre el estado de conservación de dichos espacios, concluye que los factores que más perjudican a los sitios patrimoniales son la mala gestión institucional: el desarrollo urbano descontrolado, las intervenciones y el uso inadecuado –como la sobreexplotación turística –, y otras intervenciones entre las que se encuentran, por ejemplo, los ritos religiosos, el vandalismo y por supuesto los conflictos bélicos.

Contra las catástrofes naturales es más difícil combatir y son otros de los motivos por los que un lugar puede entrar en la lista de patrimonio en peligro. En los últimos años el cambio climático no solo está afectando al patrimonio natural, también al cultural. La desertificación, las inundaciones, los cambios de humedad y de temperatura, afectan a los materiales de construcción del patrimonio edificado.

Camagüey, otrora Villa Santa María del Puerto del Príncipe, cuenta con 18 Monumentos Nacionales y aspira a lograr esa condición para la necrópolis de esta ciudad, fundada en 1818, y para el conjunto natural de siete cuevas en la Sierra de Cubitas, entre otras propuestas.

De allí que la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey propone y ejecuta un plan de manejo y gestión de la zona incluida en la lista de la UNESCO, que garantiza la conservación integral del centro histórico, el rescate de edificaciones emblemáticas y, por supuesto, la consolidación de los rasgos identitarios camagüeyanos.

La ciudad principeña, una de las primeras siete villas fundadas en Cuba, es ejemplo relevante de conservación entre las ciudades coloniales cubanas y caribeñas. El trabajo de su Oficina del Historiador evidencia además la permanencia de atributos y cualidades en una ciudad que ha adquirido un verdadero carácter de legitimidad.

Razones todas para que este 18 de abril, Día Internacional de los Monumentos y Sitios Históricos, sumemos un propósito más a la inacabable tarea de preservar nuestra historia y cultura desde proyectos que, de manera simultánea, accionen sobre la restauración y conservación del patrimonio edificado, la investigación histórica, la vida cultural de la ciudad y el sentido de pertenencia de los habitantes.

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