Edificio Collado: exponente ecléctico del Camagüey

Por Fernando Crespo Baró(Especialista de la Dirección de Proyectos de Restauración y Conservación. OHCC.)

Fotos: Archivo OHCC

foto-3-jpgEntre los exponentes que refrendan los valores de la arquitectura camagüeyana se halla el edificio Collado, ubicado en el lateral del parque Agramonte por la calle Martí, entre Cisneros e Independencia.

 

En el espacio que ocupa la edificación actual, hacia el año 1722 estuvo enclavada la casona y solar del regidor don Francisco de Miranda y de la Torre, colindante con la de «madera, ladrillo y rafa propiedad de doña Mariana de Zayaz-Bazán Bergara y don Joaquín de la Torre».[1] La misma finca urbana que asumió el regidor Francisco Dionisio Recio y Agramonte en 1789.

foto-2-jpgA la evolución arquitectónica del inmueble se añade el incidente ocurrido el 2 de mayo de 1822, cuando en su balcón perdió la vida la pequeña Ángela Recio Sánchez, nieta del regidor, después de ser impactada por una bala de fusil mientras se encontraba en las piernas de su padre, Pedro Recio Miranda; esto sucedió en el momento en que se efectuaban las salvas de ordenanza de los infantes del Batallón de León, quienes formaban filas en la plaza Mayor.[2] Del suceso se rumoró que se había tratado de una provocación por la ocurrencia de otros heridos y por estar el padre de la difunta conspirando en la organización Rayos y Soles de Bolívar.[3]

En 1855 una porción de esta finca urbana fue vendida al ministro honorario de la Real Audiencia Dr. Juan Recio Sánchez, quien poco después, en junio de 1864, describiría durante el acto de compraventa de la casa al comerciante don Miguel de Aróstegui González que se trataba de una «casa de alto y bajo, de cal y canto, de madera y tejas, situada en la calle de San Diego nro. 29, la cual fabriqué en el solar de otra que heredé de mi Señor padre don Pedro Recio y Miranda […] se la vendo por el precio de catorce mil pesos oro […]».[4] Seguidamente Miguel de Aróstegui solicitó al Ayuntamiento que autorizara su cambio de fachada por códigos modernos, refacción consistente en adaptar vanos rectos y simples en planta baja, en tanto en planta alta debía predominar la herrería, pilastras adosadas con sus capiteles y una cornisa; proyecto que corrió a cargo del arquitecto municipal Dionisio de la Iglesia, quien añadió otro piso en 1873.

Su primera planta acogió las oficinas de la Audiencia Territorial del Primer Distrito de Puerto Príncipe en las décadas iniciales del siglo xix.

Tras sucesiones y ventas, hacia 1913 el edificio de tres pisos de mampostería y azotea reunía una superficie de 567m²; sin embargo no fue hasta 1915 que el comerciante español Alejandro Canela Milá lo arrendó a su propietaria Mercedes Batista Escobar para abrir el hotel Inglaterra, así como un café-cantina, negocio que desestimaría hasta venderlo a los peninsulares Esteban y Eusebio Estévez Cartañá en 1925. Estos a su vez lo vendieron a Manuel, José y Gregorio S. Ramos en 1928.

Una década más tarde se promovió la «[…] instalación en la azotea de pantalla lumínica, sistema Neón, para proyectar anuncios lumínicos y películas cortas, de interés general y de índole estrictamente moral, radicación de música mecánica e instrumental y otras variedades […]».[5]

Finalmente, en 1941 el edificio pasó a los hermanos Domingo y Francisco Collado. Tras su compra la nueva intervención arquitectónica trataría de lograr que la planta baja contara de suficiente espacio para uso de almacén y ventas al por mayor, manteniendo en los dos niveles superiores el uso de vivienda. Según el arquitecto José S. Acosta O’ Bryan:

«[…] el patio actual de la casa irá cubierto de techo de hormigón armado, apoyado sobre estructura de acero, recibiéndose la luz y ventilación por medio de un lucernario central […], eliminado el aljibe por estar el edificio conectado al alcantarillado […], la construcción sería contra humedad y a prueba de ratas […], en su fachada se seguiría el sistema de betún […]».[6]

Todo lo proyectado iba encaminado a realizar una edificación de la más alta eficiencia. Sin dudas el realce estético logrado en su fachada fue significativo al quedar rematada con cornisa y un pretil calado con balaustradas metálicas, más un copete al centro con el apellido de los propietarios, el cual enfatiza su simetría; vanos moldurados y persianería francesa cerrada por balcones con barandas de hierro en el segundo y tercer nivel.

El edificio Collado resulta ciertamente uno de los mejores exponentes eclécticos dentro del repertorio patrimonial de la ciudad y acentúa el valor ambiental y arquitectónico de los alrededores del parque Ignacio Agramonte. Por esos valores formales y estéticos, la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey decidió ubicar en su planta baja el Centro de Interpretación Maqueta del Centro Histórico, interesante proyecto que hará posible difundir los valores contenidos en la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

[1] Archivo Histórico Provincial de Camagüey (AHPC), Fondo Escribanía de Juan Antonio de Alcántara, Año 1722.

[2] Gustavo Sed Nieves: Familia Porro. 1822, [manuscrito].

[3] Crespo Baró, José Fernando: José Agustín Arango Ramírez. Entre los precursores de la independencia, [inédito].

[4] AHPC, Fondo Anotaduría de Hipotecas, Expediente 253- 256, f. 74 y 524 v., Expediente 256, f. 309 v.

[6] AHPC, Fondo Ayuntamiento de Camagüey, Expediente para la construcción de un nuevo edificio de tres plantas en la calle Martí nro. 29, leg. 67, Expediente nro. 10, julio 7 de 1941.

 

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