El Castillito Embrujado

Al transitar por la Avenida Finlay, en la intercepción con la calle Las Palmas, cuando el tráfico se detiene… puede escucharse el llamado de una princesa, que quizás aún vive en el castillito y espera ser rescatada por un valiente caballero.
Esa y otras historias embrujadas escuché desde niña, relacionadas al llamativo castillito de diseño con estilo del arquitecto catalán Antonio Gaudí, de majestuosa fachada. Durante muchos años estuvo deshabitado, tras la muerte de sus dueños ya muy ancianos, en la década del 90, también murmuran que era la vivienda de ensayos de un famoso coreógrafo de valses para quinceañeras, en los años 50: el popular señor Ferreiro y en los últimos 10 años tuvo un renacer de pintura y construcción.

Hace tiempo tenía la intención de buscar la verdadera historia del misterioso castillo, pero solo hasta hoy no encontré la oportunidad, así que decidida a acompañar al caballero andante para rescatar a la princesa, me dispuse esta mañana.
Sobre la historia
Cuentan que el castillito lo mandó a construir Un Conde, para una de sus dos hijas, al terminar la obra en 1920, a la joven no le gustó el regalo y lo vendió a un español, que lo destinó para una casa de citas.
Al marcharse el anfitrión a España, la casona tuvo varios usos y dueños, entre ellos fue casa de monjas,
vivienda de múltiples familias (cuartería) casa de bailes y finalmente de los ancianos, tras su muerte la hija hereda la casa y en 2009 la permuta con su actual propietario: Pedro Delgado Santisteban, un estomatólogo apasionado, quien además de mantener la sonrisa de sus pacientes le devuelve la propia al castillito, propiciando su reparación elevada y minuciosa y un nuevo uso apara el inmueble.
Luego de la invitación a entrar y recorrer la extensa propiedad, comenzamos desde atrás hacia adelante y lo primero es la cocina y una hermosa galería que conecta a las 7 habitaciones, cada una con sus respectivos baños, un patio interior lleno de vegetación y que conduce a la cochera. En línea recta al final de la galería están la sala y la saleta, que No son tan grandes como el resto de las piezas y finalmente llegamos al portal, tampoco muy espacioso si tenemos en cuenta la elegante cubierta con cornisas y la torre elevada, que tanto nos atrae.
Por estar en reparación algunas áreas de la casa, no pude subir por la angosta escalera de caracol hasta la torre, donde seguro estaba oculta la princesa.
Uso actual
Después de una pausa y un delicioso y refrescante batido de maní, especialidad de la cocinera, conversamos sobre el destino actual del castillo, que como casa de rentas hospeda a visitantes de diversas nacionalidades y profesiones.
Además de la atractiva arquitectura, distingue un colectivo de 5 trabajadores muy atentos a las necesidades de sus huéspedes y con mucho respeto por su descanso. En sus ocho años de servicio la casa ha recibido, entre diversas personalidades, a autoridades religiosas que al marcharse catalogan su estancia como en “un remanso de paz”.

De la obra original se conservan las cubiertas con placas españolas, el piso, la carpintería y la característica más llamativa que es su fachada con torre y cornisa, muy distintivas de los diseños al estilo Gaudí, que solo en Camagüey pueden encontrarse en los hornos de la Casa de la Diversidad y en este singular castillo.
Al preguntarle a Pedro… ¿qué lo motivó a mudarse al castillo, que tanto trabajo y recursos ha requerido el devolverle la imagen? dice con placer que siempre quiso ser artista y le encanta la arquitectura, al mudarse a una casa de tantas leyendas, es un reto a sus dotes dormidas, que necesitaron esta inspiración para encontrar un decorado a tono con cada habitación.
Aclarado el mito
Ni almas en penas, ni princesas secuestradas, encontré en el castillito de la Avenida Finlay, solo un amable anfitrión y una reina de la cocina, quienes comparte con gusto la historia de esta obra maestra de la arquitectura camagüeyana, que erguida y majestuosa ante el paso del tiempo, seduce con leyenda y descanso, a quienes la visitan.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *