El mejor night club del interior de la República

Postal propagandística del Copa Cabana. 1950Por: MSc. José Fernando Crespo Baró (Investigador de la Oficina del Historiador de la ciudad de Camagüey)

Con ese slogan la élite lugareña anunciaba uno de sus mejores negocios especulativos de la época en la ciudad de Camagüey. A decir verdad para la fecha de su apertura del cabaré el paisaje histórico urbano de la tercera urbe cubana parecía adentrarse en una corriente de “modernidad” y “desarrollo” nunca antes vista. El inusitado cambio formal y estético de su arquitectura arcaica se justificaba con la necesidad de asumir los nuevos códigos importados de los Estados Unidos, Italia, Francia y otras naciones desarrolladas de Europa, en tanto permanecían intactas añejas edificaciones en los primigenios barrios estructurantes de la antigua villa colonial, ahora atrapados entre tiendas, hoteles, cines y teatros, bares, clubes y cabarés.

Tal vez pretendiendo romper con la rutinaria “ciudad vieja” y “conservadora”, la dirigencia gubernamental regional dio pasos tendientes a la apertura de varios clubes destinados al ocio, a los juegos lícitos, al consumo de bebidas alcohólicas, a bailes de salón y a cuantas iniciativas favorecieran el lucro y la obtención de dinero. Tal pujanza hizo que fueran abiertos, entre otros clubes diurnos y nocturnos, el Tropicana Club, Happy Club, Club Dancing, Club Amigos del Billar, Club Americano, Club Zambrana, Club Guarina, Aéreo Club, Conga Club, Baltimore Club, Indian Club y el Miami Club. Otro cabaré de atracción resultó el Morocco Club, aunque pronto se ganaría ser de mala reputación. Vendrían luego el Chalay Club, Cabaret Colonial,[1] Aéreo Club, Camagüey Club [regenteado por el Dr. Álvarez Fuentes], Club Caporal [luego El Pollito],[2] el Riverside Club [actual Pizzería Hatibonico, que regenteaba Álvarez Fuentes y Adelberto Adán, cabaré de mayores ingresos hasta surgir el Copa Cabana], La Bolerita Night Club[3]y la Cafetería Reina.[4]

Pero ninguno llagaría a reunir tanta celebridad como el cabaré de mayor relieve social y cultural que el Copa Cabana Night Club, inaugurado el 8 de junio de 1950. Edificación a la que se incorporaron elementos estéticos, estructurales y paisajísticos para hacerlo semejante al cabaré de Río de Janeiro, en Brasil. Por su parte el camagüeyano contaba de tres salones y un bar reservado que hacían una superficie de 378.85 m².[5] Área a la que le continuaba una pista descubierta de granito verde bajo marquesina en forma de media luna, un patio-jardín engalanado con césped y palmeras, y un estacionamiento para autos en su exterior, en total 1 545.73 m².[6]

Para conducir exitosamente su funcionamiento fue elegida una directiva que presidió el Dr. Adelberto Adán Rius, la vicepresidenta Ada Mangas de Álvarez Fuentes Jr., los vocales Josefina Álvarez Fuentes Campos y su padre el Dr. Germán Álvarez Fuentes, Miguel López Enmanuelli, Dr. Alberto Santos Lima, Alfredo Garí, Melchor Loret de Mola y el Dr. Manuel Sorí Marín. Núcleo que se esforzaría por proporcionar a sus asociados toda clase de entretenimientos lícitos, así como a estimular la práctica de deportes y contribuir al acrecentamiento de la cultura. Eso decía su reglamento.

Por fin, repletas de automóviles las calles aledañas y la carretera central, rodeado el edificio de público en general y fotógrafos, como nunca antes lució en su noche inaugural un cabaré camagüeyano. En los primeros minutos hizo reír al público el imitador de la televisora C.M.Q. Tito Hernández; luego vino al centro de la pista el Acuarelista de la Poesía Antillana Luis Carbonell;[7] a quien siguió la pareja exclusiva de bailes del cabaré habanero Montmartre Ana Gloria y Tony;[8] después la vedette Aidita Artigas y el crooner de las melodías norteamericanas Ray Carson.[9]

Entre otros personeros de la burguesía local se hallaban Francisco Loret de Mola Benavides, Faico; el comerciante Blas Cardone; el Dr. José Sosa Calcines; el senador Luis Loret de Mola Bueno; el general del ejército Genovevo Pérez Dámera; el Ing. Francisco Herrero Morató y Ing. Secundino Robaina; los comerciantes Raúl y René Rovirosa; Feliciano Sabatés; Enrique Tarafa Govín;[10] y Enrique y Roberto Pijuán. Grupo de poder proyectado a impulsar los negocios especulativos, contrarios a la promoción de la música cubana entre la ciudadanía, a su defensa de tan genuinos valores de la identidad musical y sin pretender expandir esos hitos musicales.

Oscurecido el escenario por el que se desplazaba el reflector de escena, salieron para conducir los maestros de la animación Luis Ceballos y Elvin Barrios, especialmente contratados por la C.M.Q., en tanto por Camagüey lo hizo bien Juan R. Vega Ormella, quien anunció la dirección coreográfica a cargo de Jorge del Valle; todo con el acompañamiento de la Orquesta Copacabana dirigida por Joaquín Mendivel, compartiendo escena con la orquesta América, la Sonora Matancera y la Casino de Sevilla. Por cierto, está última recién llegada del cabaré habanero Sans Souci, que regenteaba el mafioso Santos Trafficante.[11]

En lo sucesivo contratados por la Sociedad Tennis Club, Acción Cívica Camagüeyana y la directiva del Copacabana se trajo a su pista un amplio y variado elenco artístico nacional e internacional, entre los que figuraron la compañía fantástica Gran Dary y su actriz Madeimoselle Sonnia; el Caballero del tango Manolo Fernández; las Mulatas de fuego; los pianistas cubanos Felo Bergaza y Jorge González Allué; el cantante Tony Lamar; el tenor Ramón Calzadilla; Benny Moré y su Banda (que actuaría el 14 de febrero de 1952); el pianista y compositor Bobby Collazo; el elenco de baile Mambo; los conjuntos Cuba Follies Girls 1951 y Mambo Girls; la vedet y estelar figura de la Radio y la Tv. Aidita Artigas; el Niño de Madrid; y Darka, el famoso prestidigitador de Viena.[12]

También la bailarina española y estrella del Tropicana Delia Ruiz; la mejor pareja de bailes españoles Rocío y Antonio; los excéntricos Los Casanovas; la Venus del Mambo Raquel Mata; Las Cuban Mambo Star; los bailarines norteamericanos del Montmartre The Talbots; el conjunto acrobático de patinadores Rice Sisters y The Rollins Eagles; los bailarines hispanos Sarita y Caro; y el pintor musical de México Pepe Guizar.[13]

Nada repetía el cabaré porque había que lograr espectáculos de calidad, como el de la noche del 17 de junio, cuando ganó aplausos la bailarina norteamericana contratada por el Montmartre Vera Love,[14] cuya actuación en la media noche la haría aparentar como Dios la había traído al mundo. Antes también se cubrió de cerrados aplausos The Asia Boys con “el mejor número de acrobacia del mundo”.

A la extensa nómina de artistas y conjuntos del país que hicieron gala de lo mejor de su arte se sumó la actuación de los bailarines acrobáticos norteamericanos Vanderbilt Boys; los malabaristas de Viena Rudenko Brothers; la cantante norteamericana Gloria Helm; la cantante brasileña Stela Gil; los acrobáticos de Norteamérica Spaulding Trío; Los chavales de España; el ex cantante de la Orquesta Casino de Sevilla Raúl Roquet…, quienes compartiron escenario con cantantes cubanos, como la estelar Celia Cruz; la Reina del guaguancó Celeste Mendoza; el Rey del mambo Dámaso Pérez Prado; la mejor soprano lírica Iris Burguet; la cancionera de la C.M.Q y de la Cadena Azul y Oriental de Radio Rosita Correa; el pianista y compositor cubano Bobby Collazo y la bailarina del ballet de Chela Castro Thamara Chen…[15]

Sin dudas, pese a su entorno selectivo favorecedor de las frivolidades y preferencias exclusivistas de la farándula, que mantenía estrecho contubernio con la élite habanera, el cabaré Copacabana devino en la pista cultural más relevante del Camagüey que dio oportunidad al lucimiento y a lo más espléndido del arte musical …………………………………………………..

[1] Cabaré situado en la esquina de las calles Maximiliano Ramos (Horca) y Enrique José V. (San Ramón).

[2] Curiosamente el nombre del club se asoció a la voz capo, jefe de mafia.

[3] La Bolerita Night Club era administrada por Juan González, cabaré ubicado en la Doble Vía o Avenida Finlay y no debe ser confundido con la Bolerita o Morocco Night Club. Fue frecuentado por orquestas y artistas de la capital cubana, entre otros, por la Orquesta Casino actores de C.M.Q. como Rene Crucet (el Hombre Orquesta); y Carlos Paulín o Alfredo Martínez (padre del popular actor Alberto Limonta).

[4] En la calle República nro. 476.

[5] AHPC: Fondo Registro de Asociaciones. Expediente relativo a la inscripción del Reglamento de la asociación de carácter recreo-cultural y deportiva denominada Copa Cabana Club. 8 de junio de 1950. Legajo 23, No. 6.

[6] AHPC: Fondo Ayuntamiento: Expediente relativo al Proyecto de construcción de un edificio para el Copa cabana Club. Fecha: de 14 de abril al 4 de diciembre de 1950. Legajo 176 A, Expediente 19. El proyecto corrió a cargo del arquitecto Francisco Herrero Morató.

[7] El actor Tito Hernández y Luis Carbonell fueron presentados por la firma de Ron Bacardí, que aseguraba su gerente José Bosch Lamarque, Pepín.

[8] La escultural Ana Gloria actuaba en la zona pecaminosa del Barrio Chino de La Habana.

[9] De acuerdo al Diario de la Marina ochocientas personas habían disfrutado del espectáculo que fuera transmitido por la emisora habanera Radio Progreso.

[10] Hermano de José Miguel Tarafa, propietario de los centrales Cuba, Santo Domingo y España, con capacidad de 1 205 000, y 8 mil caballerías de tierra. Uno de los accionistas de The Trust Company of Cuba, de la Compañía Cubana de Aviación S. A. y de los Ferrocarriles Consolidados de Cuba.

[11] En éste y en otros cabarés corría “el polvo” o cocaína colombiana. El dueño habanero era Norman Rothman, estrechamente ligado a Lansky y a Trafficante.

[12] En: El Camagüeyano. Viernes 7 de julio de 1950. Año L. No. 160. p. 8. Antes de arribar a Camagüey había actuado para el general Pershing, el Príncipe Humberto de Italia y el Duque de Windsor.

[13] Artistas cuyos discos podían adquirirse en la Farmacia del Dr. Álvarez Fuentes, como los de la orquesta Casino de Sevilla, dos de cuyas melodías alcanzaron notoriedad: Gondolero de amor y Claro de luna.

[14] Con ese nombre fue anunciada aunque en realidad se trató de Susan Love.

[15] BPJAM: Periódico El Camagüeyano. Viernes 9 de junio de 1950. Año L. No. 136. p.1. (Edición especial, domingo 11 de junio de 1950). El cabaré comerciaba la pasta dentífrica Gravi; ofrecía rifas de viajes al balneario de Santa Lucía, a La Habana, a Miami City y a Miami Beach.