El pueblo infinito

Mucha polémica ha ocasionado el establecimiento de una fecha definitiva de fundación para la villa Santa María del Puerto del Príncipe. Mientras la tradición oral y algunas investigaciones, determinan el 2 de febrero de 1514 en el Pueblo Viejo de Nuevitas; algunos historiadores – pienso que los más acertados – privilegian el estudio del proceso de ocupación de los espacios, incluyendo el cacicazgo de Caonao.

Es cierto que una ciudad, pero sobre todo quienes la habitan, necesita de una fecha para celebrar el devenir de ese lugar urbano que fue conformándose espacial y socialmente a través de las centurias.

Sin embargo, infravalorado está todavía un suceso que marcó pautas en el devenir historiográfico y cultural de Camagüey; su asentamiento definitivo el 6 de enero de 1528, según consenso, en el camino central de la Isla de Cuba, entre los ríos Hatibonico y Tínima. Apunta el historiador Fernando Crespo que fue a partir de esta fecha “que la villa desempeñaría su papel como centro dinamizante y centrípeto en su conformación regional y para asegurar el predominio regional.”

Aquel 6 de enero, “plantándose una cruz grande en las inmediaciones de los dos ríos que bordean el lugar, se delineó la plaza y fueron construidas la casa consistorial, la parroquia, la tenencia del gobierno y la casa de Vasco Porcayo de Figueroa, personaje muy ligado a la historia de la región central del país”, escribe la doctora Lourdes Gómez en el libro “Camagüey: ciudad y arquitectura (1514-1950)”.

Aun cuando el traslado tierra adentro, lejos de los beneficios del mar, ha sido calificado como un error por muchos historiadores; la búsqueda de una manera propia de subsistencia y existencia, de una identidad material y espiritual, sin dudas, motivó a nuestra antigua villa a adentrarse aún más, además de causas objetivas que determinaron la partida de los moradores de Caonao.

Agrega Crespo: “La villa que había abandonado la costa atlántica, sin que sepamos si ocurrió fundación oficial, había superado con creces el primigenio asentamiento y sería el punto de partida del desarrollo de la región. Sobre todo a partir del siglo XVII, etapa de consolidación de los complejos regionales cubanos, el peso de la actividad económico-social-pecuaria desempeñaría un rol decisivo en las mentalidades de los criollos.”

De esta forma, el 6 de enero marca el origen del proceso de cristalización de nuestra actual ciudad y de esa identidad que hoy muchos definen como camagüeyaneidad. Suceso generador del sentido de pertenencia a una villa andariega que anclaba sus naves definitivamente.

Camagüey, tierra fértil y ganadería, zona de tránsito entre villas, hospitalidad; el sentimiento de lo propio, el palpitar de la cultura y el patrimonio; comarca mediterránea dispuesta a mirarse constantemente y a buscar referencias en sí misma; orgullosa de sí y de su destino. Ignacio, Amalia, Guillén, Aurelia Castillo, Finlay, González Allué, la Avellaneda… los tinajones en patios sombreados, las torres de las iglesias irguiéndose en las plazas caprichosas, la austeridad de las fachadas, serpenteantes calles, leyendas y tradiciones…

Entre las riberas del Tínima y el Hatibonico, inició un proceso que ha conjugado año tras año el pasado, presente y futuro de nuestra identidad cultural. En este punto, cabría alejarnos un poco de la polémica sobre una fecha específica de fundación – antes o después de 1514 – para dedicarnos a investigar el desarrollo de la ciudad como organismo vivo, su interrelación con quienes la habitan; para encontrar las raíces de nuestra identidad con el propósito de ver crecer el tronco de la camagüeyaneidad.

Así que soy de quienes prefieren suscribirse a las palabras de la investigadora Elda Cento cuando afirma que “(…) más allá de la polémica de la fecha [de fundación] saludemos el nacimiento de un pueblo infinito”, y celebremos este 6 de enero los 490 años del asentamiento definitivo, y definitorio, de Camagüey; motivo para repensarnos como ciudad y sociedad, para analizar qué pretendemos ser y hacer como pueblo camagüeyano en el año que recién comienza.