El Titán de Bronce, ejemplo de valentía

Por Anisleidys Rodríguez García

La invasión a Occidente, un sueño que no pudieron materializar los combatientes cubanos durante la Guerra de los Diez Años, era de trascendental importancia militar, económica y política para la causa independentista. De ahí que tan pronto se consolidó la lucha en las tres provincias orientales, Maceo formó un contingente con una parte de sus tropas para pasar hacia Camagüey,  para unirse con Gómez en Las Villas y avanzar hacia el oeste.

La campaña del Titán en tierras pinareñas se caracterizó por sangrientos combates, con gran número de bajas de ambas partes y no siempre victoriosos, pero con balance favorable a las armas cubanas. Tratando de detener la ofensiva mambisa, Valeriano Weyler tomó la dirección de las operaciones en la provincia pinareña con el propósito de acorralar y destruir al general Antonio Maceo. Culminó la construcción de una formidable línea militar (la trocha de Mariel a Majana), seguro de que los mambises no podrían cruzarla.

Reclamado del centro de la Isla para que interviniera en una crisis surgida entre el Gobierno y el General en Jefe, Maceo abandona a Pinar del Río, burlando la trocha de Mariel a Majana —que cruza por mar— y entra de nuevo en la provincia de La Habana. Acampado en San Pedro, a unos veinte kilómetros al sudoeste de la capital, fue sorprendido el campamento por tropas españolas el día 7 de diciembre de 1896.

Maceo recibió un balazo que le causó la muerte. Junto a él cayó su ayudante, Francisco Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez. Al morir, el Titán de Bronce presentaba en su cuerpo 26 cicatrices de armas de fuego. Había peleado en más de 900 combates y lo rodeaba una leyenda de invulnerabilidad, por lo que fue muy difícil para las tropas mambisas aceptar la realidad de su caída.

Cuba perdía con él no sólo a un jefe militar y guerrero extraordinario, sino también a un líder de pensamiento revolucionario radical y de una lealtad extrema a la causa independentista, a la unidad de las fuerzas patrióticas y del pueblo en general, así como a los ideales antimperialistas, latinoamericanistas e internacionalistas que guiaron su vida.

 

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