Gratitud

Por MSc .Mabel Aladro Ruíz(Colaboradora)

¿Y cómo no iluminarse el alma cuando cada año se acerca esta fecha?, ¿cómo no sentir una deuda eterna con ese hombre que no solo fue de Cuba, sino del mundo? Imposible no pensarlo, imposible no hallarlo, imposible no tratar de dedicarle aun con gran imperfección una pequeña estrofa; imperfecta sí, pero desde el fondo del corazón, porque con su ejemplo y nobleza lo ofreció todo por su tierra, hasta su propia vida.

Abdala, los Versos sencillos, La Edad de Oro, y tantos otros son textos obligados en todo librero de un verdadero cubano, pues en cada uno se encierran enseñanzas, consejos  y sobre todo el inmenso patriotismo que lo caracterizó y nos legó a tantas generaciones. Por él me enamoré de la profesión que estudié y de la que estoy orgullosa, el magisterio  que ha significado para mí hacerme creadora.

De él aprendí que“…para ser maestro de otros es necesario saber servir´´, porque no le quepa dudas a nadie que el auténtico educador es el que sin mirar hora, día, ni lugar  se entrega a sus alumnos y pone al servicio de ellos todo lo que sabe. Los instruye y enseña en el verdadero camino de la honestidad y la verdad, importantes valores que conforman también nuestro patrimonio cultural.

Por eso siempre estaremos en deuda con ese hombre de todos los tiempos y todo lo que hacemos por el bien de la humanidad será poco ante el sacrificio que el hizo por esta, su Cuba que lo vio nacer.

Buenos días Martí,

buenos días Fidel,

aquí estamos contigo,

aquí estamos con él.

Mañana iluminada de alegría y pasión,

porque nació un cubano de gran resplandor.

Hoy venimos a verte y darte nuestro amor,

sintiendo que en el pecho cultivamos la flor.

La flor que nos dejaste de inmensa devoción,

que continúo ese otro, GIGANTE del honor,

y que seguimos firmes, de alma y corazón.

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