Jornada de celebración por el natalicio de Ignacio Agramonte

Por Bárbara Oliva García (Colaboradora)
Los pueblos reconocen en sus individuos y sucesos más notorios la génesis de la historia, las leyendas y mitos que le identifican. Camagüey cuna de excepcionales mujeres y hombres, así como de acontecimientos trascendentales que signan su devenir histórico cultural, posee en el paradigma de Ignacio Agramonte un caudal infinito para inspirar acciones avaladas por su inmortal ejemplo, aliento de las pasadas, presentes generaciones y legado para las venideras.
Mucho se ha escrito sobre este hombre que la admiración martiana lo reconoció como diamante con alma de beso. Una mirada al pasado nos devuelve la remembranza de un acontecimiento que marcó hito en la ciudad, algunos aún lo recuerdan por la tradición de sus padres y para los más jóvenes puede ser desconocido: la Jornada de celebración por el centenario del natalicio de Ignacio Agramonte en el año 1941.
La propuesta conmemorativa realizada por el Dr. Octavio Pardo, gobernador provincial, tuvo inmediatamente gran acogida por la ciudadanía. Resulta imposible mencionar a todos los que contribuyeron con tan loable esfuerzo: Germán Álvarez Fuentes, Eugenio Fortún, Alfredo Correoso, Ángela Muns, Juan Albaijés, Mariana Betancourt Garay, José Cruz, Ignacio Agramonte, Oscar Silva Muñoz del Canto y Mario Aquiles Betancourt, entre otros tuvieron a su cargo responsabilidades para organizar, aglutinar, y convocar a las instituciones culturales, sociedades de instrucción y recreo, clubes, colegios y colaboradores para la evocación de tan importante fecha.
Los preparativos del evento se inician en agosto del propio año, para tales fines se creó la Comisión Pro-Centenario del natalicio del Bayardo, la misma propone un amplio y diverso programa de 15 días que comenzó el día 16 y concluyó el 30 de diciembre de 1941.
Toda la localidad se movilizó, los camagüeyanos tanto en el terruño como fuera de él hicieron del evento una meta para recordar al Bayardo. Exposiciones de artes plásticas y de reliquias históricas, la feria industrial, comercial y agrícola, actos de homenajes a Ignacio y Amalia, la peregrinación a Jimagüayú y la semana de historia de Cuba, auspiciada por la Sociedad Popular Santa Cecilia, donde participaron los conferencistas Dr. Elías Entralgo, Dr. Felipe Pichardo Moya y Dr. Jorge Mañach, entre otros; junto a la presencia de Herminia Agramonte Simoni y su declaración como “Hija predilecta de la ciudad”, formaron parte de sus actividades más importantes.
En cada rincón citadino y actividad programada se respiró el respeto como homenaje al héroe de Jimaguayú. La prensa local y nacional se hizo eco de tan encomiable esfuerzo.
Indiscutiblemente todas las iniciativas tuvieron gran connotación, pero la exhibición de reliquias históricas en el actual Centro Provincial de Patrimonio Cultural -antiguo hospital San Juan de Dios- fue una de las actividades de mayor impacto.
La moción inicial para su organización presentada por Mario Aquiles Betancourt fue rechazada ante el temor que en tan breve tiempo pudiera materializarse la exposición, pero con su empeño y el de otros colaboradores, finalmente se aprueba y he inicia el proceso coleccionista para tales fines.
La labor de los subcomités conformados para estos menesteres permitió exhibir más de 500 piezas de historia, arte, armas, documentos, y pertenencias de notables figuras en el ámbito local y nacional, especialmente objetos personales de Ignacio Agramonte, entre ellos el reloj de bolsillo y alfiler de corbata, hoy forman parte de la colecciones del museo provincial que lleva su nombre.
Sus contribuyentes fueron coleccionistas, intelectuales, maestros, veteranos, familiares, viudas y descendientes de patriotas, algunos radicados fuera del Camagüey que a pesar de la lejanía abrazaron el proyecto y trabajaron para salvaguardar la memoria de la patria chica.
La inauguración se realizó a las 2 pm del 23 de diciembre, fecha del onomástico del héroe epónimo. Los salones mostraban en las vitrinas los objetos llenos de valores históricos y simbólicos. Una guardia de honor formada por los veteranos y alumnos de diversos colegios sellaban la continuidad de los ideales éticos y patrióticos intergeneracionales.
La memoria cultural de los pueblos enaltece a sus mejores hijos, una ciudad como la nuestra con el orgullo infinito de ser agramontino, recordará siempre a Ignacio, con el afán infinito de llegar a ser como él.

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