José Antonio Saco y López-Cisneros

José Antonio Saco y López-Cisneros nació en Bayamo (ciudad perteneciente a la actual provincia Granma), el 7 de mayo de 1797. Realizó sus estudios iniciales en Bayamo, e ingreso con posterioridad en el Colegio Seminario San Basilio de Santiago de Cuba, en 1814 donde cursó estudios de Filosofía y Derecho.

Dos años más tarde se trasladó a la capital, donde inició estudios de Filosofía en el Seminario de San Carlos de La Habana, con el padre Félix Varela, los cuales concluyó en 1819 con el título de Bachiller en Derecho Civil .Ese mismo año matriculó en la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, donde obtuvo el grado de Bachiller en Filosofía, en 1822. Comenzó a ejercer antes de graduarse como Profesor de dicha especialidad y de Ciencias Naturales, en el Seminario de San Carlos, cuando Varela lo propuso en sustitución suya al resultar electo diputado a Cortes, en 1821.

Por motivos de estudios viajó a Estados Unidos en 1824. Allí editó junto con su maestro Varela la publicación El Mensajero Semanal. Publicó su primer artículo de carácter político en el Diario del Gobierno Constitucional de La Habana, a la altura de 1820. Realizó estudios en los Estados Unidos entre 1824 y 1826, y publicó en ese país su traducción al español de la obra de Johann Gottlieb Heinecke titulada: Elementos de Derecho Romano. Tras dos años de residencia en Cuba retornó a los Estados Unidos (EE.UU)., donde junto a su maestro Varela fundó El Mensajero Semanal, en 1828, dedicado a temas económicos y políticos de Cuba e Hispanoamérica, y donde sostuvo una acerba polémica con el español Ramón de la Sagra, motivada por la crítica de éste a José María Heredia.

Su trabajo Memoria sobre caminos de la isla de Cuba, fue premiado por la Sociedad Económica de Amigos del País, en 1829. En la referida Memoria, Saco mencionaba la situación de abandono que caracterizaba los caminos de la Isla, donde sólo se acometía la ejecución de calzadas, a la vez que abordaba las experiencias de Inglaterra y las características tropicales de la naturaleza de Cuba, deteniéndose en la forma de acometer la construcción de caminos, en la superficie y anchura de éstos, en su estructura y materiales a emplear, así como en los medios para lograr el financiamiento de las obras. La Memoria tuvo una gran repercusión en su momento y contribuyó decisivamente a que se confeccionase el primer programa de obras viales de que se dispuso en Cuba.

Tres años más tarde, la Sociedad Económica le otorgó a Saco un nuevo Premio, en este caso a su valiosa Memoria sobre la vagancia en la isla de Cuba, la cual arremetía contra el vicio del juego. En tal sentido, analizaba profundamente las causas de aquel mal y proponía enérgicas medidas para contrarrestarlo. Retornó a Cuba en 1832 y asumió la dirección de la Revista Bimestre Cubana, órgano de la intelectualidad en aquellos momentos, así como del Colegio Buenavista. En la referida Revista publicó su estudio titulado: Carta sobre el cólera morbo-asiático, el cual había realizado a solicitud del Real Protomedicato producto de la epidemia que padeció la Isla en 1833, y donde su autor abordaba con erudición el origen, historia, geografía, transmisión, impacto de la pandemia La Habana y normas higiénicas para evitar el contagio. Escribió Saco otras valiosas obras que han pasado a formar parte de la historiografía cubana, entre las cuales merece destacarse:

  • Paralelo entre la isla de Cuba y algunas colonias inglesas, que vio la luz desde 1837, y donde desarrolló su concepción acerca de la nacionalidad cubana.
  • Asimismo, en 1875 publicó en París los dos primeros tomos de su Historia de la esclavitud desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, el tercero de los cuales fue editado en Barcelona, dos años más tarde, y poco después, en 1879, apareció el primer tomo de la Historia de la esclavitud de la raza africana en el Nuevo Mundo y en especial en los países américo-hispanos, impreso igualmente en Barcelona.

Colaboró con numerosas publicaciones, tanto en Cuba como en el extranjero, entre las cuales pudieran mencionarse las siguientes:

  • Revista de la Sociedad Geográfica
  • Diario de La Habana
  • Revista de Cuba
  • Crónica Hispano-americana
  • El Abolicionista
  • La Política
  • La Discusión
  • El Mundo
  • La América
  • Revista Hispano-Americana, de España
  • Nuevo Mundo y La Verdad, publicadas en Nueva York, EE.UU.

Fue Socio Corresponsal del Liceo de Matanzas, Socio Honorario del Ateneo Democrático Cubano de Nueva York, así como Miembro de Mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País y de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Su defensa constante de los desterrados Heredia y Varela le ganó la ojeriza de los funcionarios coloniales. Fue uno de los fundadores de la Academia Cubana de Literatura, por cuya defensa fue deportado según órdenes del capitán general Miguel Tacón, en 1834 Trasladándose en un primer momento a Gran Bretaña, con posterioridad a Francia, y finalmente a España donde fija  residencia en Madrid. Elegido como diputado de Cuba a las cortes españolas en tres ocasiones, nunca pudo asumir el cargo en tal sentido, en enero de 1837 publicó un trabajo titulado: Reclamaciones del Diputado a Cortes por la provincia de Cuba acerca de la aprobación o desaprobación de sus poderes. Así, la decisión de los políticos españoles de evitar la corriente liberal en Cuba. Durante décadas abogó por que España concediera reformas a la isla, pero no fue escuchado. Entonces profetizó: “O España concede a Cuba derechos políticos o Cuba se pierde para España”.

Es bueno aclarar que aunque mantuvo una vertical actitud contra el anexionismo, nunca Saco fue un revolucionario radical. Solo consideraba como cubanos a los criollos blancos, excluyendo a los negros y mulatos. Tampoco era partidario de una insurrección independentista.

Entre 1837 y 1845 vivió en Alemania, Italia, Austria y Francia; durante toda esta etapa, dedicó especial atención al problema étnico en Cuba, especialmente en lo concerniente al tráfico negrero y a su propuesta del incremento de la población blanca, motivado por el temor a la repetición de los acontecimientos de Haití. De igual forma, los años comprendidos desde 1848 hasta 1854, se caracterizarían en la obra de Saco por el incremento de su decidida incursión en la campaña contra las ideas y conspiraciones encaminadas a anexar Cuba a los Estados Unidos, lo cual motivó el reinicio de su labor en pro del reformismo liberal, como se evidenció en sus trabajos titulados: Publicó en 1848 su principal obra contra el anexionismo: “Ideas sobre la incorporación de Cuba en los Estados Unidos”, donde expresaba: “…desearía que Cuba no solo fuese rica, ilustrada, moral y poderosa, sino que fuese también Cuba cubana y no anglosajona”.La situación política de Cuba y su remedio (1851) y Cuestión de Cuba (1852).

Viajó a Cuba hacia los finales de 1860, al amparo de la amnistía incondicional que había otorgado el gobierno de la Metrópoli seis años antes, pero su estancia se prolongó sólo por espacio de varios meses, al cabo de las cuales retornó a Montmorency, pueblo suburbano de París en julio de 1861, donde residió durante cinco años.

Comisionado por Santiago de Cuba para asistir a la Junta de Información (órgano que debía proponer las bases sobre las cuales se sustentarían las leyes a ser presentadas en las Cortes españolas para su ulterior aplicación en la Isla), viajó a Madrid en 1866; no obstante, y a pesar de su destacada labor en las sesiones de la referida Junta, los resultados de aquella reunión estuvieron destinados al más rotundo fracaso. Saco vivió en Barcelona desde 1877, donde falleció y fue sepultado el 26 de septiembre de 1879, pero cumpliéndose una voluntad testamentaria sus restos mortales fueron enviados a Cuba, recibiéndose éstos en La Habana el 17 de agosto de 1880, donde fueron expuestos en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Tres días más tarde se verificó el sepelio en el Cementerio de Colón, bajo una severa represión que impidió cualquier tipo de manifestación pública, en la despedida de quien había solicitado que en su tumba apareciese el siguiente epitafio: “Aquí yace José Antonio Saco, que no fue anexionista, porque fue más cubano que todos los anexionistas”.