La Alondra que nos arrulla

Po! ¡po! Poo! Aquí va Dolores Santa Cruz. Yo no tiene dinero, no come, no duerme. Los ladrones me quitan cuanto tiene. ¡Po! ¡po! ¡Poo!”. El personaje Dolores Santa Cruz, una negra vieja, pobre y loca, que con su trabajo y economía había logrado liberarse de la esclavitud, fue el tema que dio fama a La cantante cubana de la lírica, Faustina del Pilar Morán Primelles, en la zarzuela Cecilia Valdés.
Aseguran quienes la conocieron, que cuando ella salía a escena a interpretar el personaje secundario de la esclava Dolores Santa Cruz, el público se ponía de pies y la aplaudía con pasión y entonces Faustina Morán, con su voz de trino lograba entusiasmar a los espectadores de la capital cubana “Po po po”, entonces daba la salida a escena de Cecilia, con la interpretación del tema Yo soy Cecilia Valdés.
Tuve la dicha de conocerla para un 4 de abril, hace unos 10 años, fecha en que junto a la organización de pioneros celebra su cumpleaños muy feliz de sentirse pionera. Hace poco sentí deseos de volver a conversar con ella y recordar tantas historias de su canto, que siempre mantiene vivas, aún cuando su edad es avanzada.
Gracias a su hija Marielena, quien creció tras las bambalinas del teatro, hoy podemos encontrarnos con toda esa vida llena de belleza y melodía.
Fuera del teatro lirico
Con 94 años de edad, la Alondra Camagüeyana recibe en la cochera de su casa, en la barriada de la Vigía a otros músicos de la casa de la cultura Joaquín de Agüero, quienes por el aniversario de la ciudad, ofrecen una serenata a esta personalidad del canto lirico, que dio mucha gloria y prestigia a la Ciudad de los Tinajones.
La Alondra camagüeyana, Faustina Moran, comenzó en el universo artístico en Camagüey en 1933, compartió con cantantes del teatro Lírico Nacional, como Ramón Zamorano y Gladys Puig, entre muchas otras figuras.
Su maestro fue otro grande de la música camagüeyana, Jorge Gonzales Allué. Faustina, agradece a su maestro la paciencia con que montaba los temas de su repertorio. Junto al piano de su casona, también en la barriada de la vigía, cantaban y ensayaban los temas y él exigía mucho de su trabajo, esfuerzo que se revertía en aplausos, que conquistaba cada sábado, en las noches de la Sociedad Santa Cecilia.
En la sociedad de recreo, junto al piano de Jorge Gonzales Allué, se dio a conocer Faustina en su Camagüey, que la distinguen por las interpretaciones, de quiéreme mucho y flor de Yumurí.
Aunque el teatro Lirico Nacional, fue el escenario que más fama y aplausos ofreció a Faustina Moran, quien es conocida como la Alondra Camagüeyana, nunca perdió la oportunidad de cantarle a su pueblo, cada vez que regresaba de la capital, pues como ella asegura, esta es su casa y tiene un encanto especial, pues desde aquí, junto a su maestro crecieron las alas que dieron vuelo lirico a la Alondra.