Manos a la obra y a recuperar el brillo

Al quinto día, de que finalmente el Huracán Irma abandonara nuestro territorio y comenzara a disminuir la lluvia, ya muchos estaban en las calles y centros de trabajos, listos para iniciar la recuperación.
Según reza un viejo adagio: “De nada vale llorar sobre la leche derramada” como el ave fénix hay que resurgir. Las estelas de ramas y árboles en el suelo, los techos dañados y muchos otros destrozos que dejó a su paso el fenómeno meteorológico más grande registrado en nuestra zona geográfica, iremos revirtiéndolos con la mayor brevedad posible, para recuperar la vida cotidiana.
Un recorrido por los parques del centro histórico
Triste panorama muestran los parques más representativos de la ciudad, daños en gran parte del arbolado muestran un paisaje desolador, del que sabemos que si tarda la recuperación, pero como la naturaleza tiene ese poder de resistencia, de momento hay que talar los partidos, recoger las ramas y esperar que pase el tiempo y crezca el verdor.
El pulmón Verde del Camagüey: El Casino Campestre, parece obra de un leñador, sus tarjas algunas dañadas, árboles caídos y ramas quebradas por todas partes.
Igual sucede en el Parque de las leyendas, en el del monumento a Barbarán y Collar y El Mario Aristegui. Sin embargo a pesar de las amenazas del río Hatibonico por desbordarse, sus parques laterales al puente no sufrieron mucho, tampoco el José Martí.
Mangas y pantalones arriba
La Oficina del Historiador desde temprano este lunes inició la organización y limpieza de sus instituciones culturales. En La Casa natal de Carlos J. Finlay largas jornadas de escoba y trapeador sacaron el agua y limpiaron sus bellos patios, muy llenos de ramas de los árboles, tanto propios como de los alrededores.
Por su parte, el Centro de Interpretación de igual manera eliminó las aguas encharcadas, ordenó la maqueta en su sitio y dejó todo listo para continuar. Los salones de La Plaza de la Revolución también se inundaron y necesitaron tratamiento para tanta humedad en las paredes.
La Sala de Conciertos no tuvo daños visibles, solo agua en algunos sitios, mientras la Casa de la Diversidad si perdió algunas ventanas de ventilación cercanas al techo, lo que inundó algunas habitaciones, pero igual ya limpia y en orden regresa a la calma.
El centro de Gestión Cultural recibió mucha lluvia y la humedad aún es visible, pero ya está todo limpio y ordenado y según dicen sus especialistas… “ya esperan la indicación para retomar el baile y la música”.
Esa es la aptitud que se necesita de todos los camagüeyanos, para borrar de nuestra ciudad, la memoria destructiva de Irma y volver a la carga por el desarrollo y el bienestar, como nos enseñó Agramonte.

 

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