Mensaje de amor por un aniversario

Mensaje de amor por un aniversario

MSc. Mabel Aladro Ruíz (Colaboradora)

En el transcurso de tantos años cuántos no habrán sido los momentos de tensión, alegrías, tristezas, emociones, disgustos y hasta fracasos. Todo esto he podido vivirlo, afortunadamente durante mi tiempo de trabajo en la querida Oficina del Historiador de la Ciudad, sí, porque me siento feliz de haber compartido con personas tan laboriosas y dedicadas, claro, cada una con sus características, pero responsables y apasionadas, porque si algo posee esa Institución es el apasionamiento con que sus trabajadores defienden sus ideas, sus proyectos, sus creaciones, sus ilusiones y desde luego, aprendí mucho de todos y de todo.

Por eso recuerdo los días de preparación del “Expediente´´, que digo días, meses, sí, porque eso de sencillo no tiene nada, a cualquiera pudiera parecerle fácil pensar que Camagüey estuvo en la Lista para aspirar a la categoría de Patrimonio Mundial, por todas sus bellezas, desde todos los puntos de vistas, pero no ,el trabajo de tantos fue decisivo, el desvelo, los análisis, las investigaciones y los fundamentos que hubo que esgrimir fueron incalculables, pues para aspirar a esa categoría, además de poseer toda una serie de valores propios, una ciudad, un sitio, una localidad, tienen que confluir muchos factores y sobre todo existir una coherente unidad y un pensamiento colectivo entre las principales autoridades, organismos y demás decisores para que realmente la propuesta tenga éxito.

Ahora, después de estos diez largos años, que se cumplirán próximamente, de haber obtenido tan alta distinción, debemos reflexionar aún más y comprometer a cada ciudadano a interiorizar verdaderamente lo que significa vivir en esta ciudad, caminar por ella, cuidarla, protegerla, preservarla, en fin, amarla, porque como mismo nos otorgaron esa categoría si todos no nos “preocupamos y ocupamos´´ por mantenerla, la podemos perder. Necesitamos, por tanto, compromiso y seguridad para que esos valores no se pierdan nunca.

Cada uno de nosotros posee una gran responsabilidad para con esta Villa. Hoy nos pertenece a nosotros “salvarla´´, antes fueron distintos los sacrificios que otros realizaron ,tal vez más duros, más difíciles ¿Por qué no luchar entonces ahora, de la forma que nos corresponde? Sería imperdonable, que el legado de tanta historia, tantos hombres y mujeres del Camagüey, no fuera preservado, por eso confió en nuestra gente de hoy, en nuestra gente del mañana que indiscutiblemente sabrán mantener ese número 59 de la zona geográfica de América Latina y el Caribe que conocimos un 7 de julio hace ya 10 años. Por cada día me siento más orgullosa de ser camagüeyana, agramontina y de la tierra de los tinajones, porque somos tan dichosos que de cualquiera de estas formas se nos denomine, porque somos hijos de Camagüey.

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *