Un Nuevo Color Por La Naturaleza

concursoLos organizadores del encuentro no imaginaron que asistirían tantos niños. Dibujos, poesías y composiciones brotaron de la inspiración de los pequeños, convocados desde junio a participar en un concurso, que como parte de las propuestas de verano trajo el proyecto El sueño de un Hogar.
El proyecto tiene lugar en la casa natal de Carlos J. Finlay, sus miembros se reúnen los segundos jueves de cada mes y proponen diversas acciones y la unión entre los amantes de la naturaleza, para desplegar acciones y proteger a nuestro hermanos menores; Los Animales.
La convocatoria del concurso invitaba a los niños a traer desde sus experiencias, de modo creativo, un mensaje a favor de los anímalas y la respuesta fue bella. Diez trabajos sensibles, hechos en especialidades de la literatura, artes plásticas y combinando las dos, fueron la contestación al llamado.
Una pincelada de magia y malabares, con el dúo Los Guevara, compuesto por la maga Yusel y el payaso lechuguita, fueron llevando al auditórium, colmado de niños y niñas expectantes a recibir sus premios y comentar sus motivaciones.
La opinión del jurado
El presidente del proyecto, Andrés Morales y las especialistas de la casa Finlay, deliberaron sobre la calidad de los trabajos, se comentó uno por uno y aunque los reconocimientos especiales fueron para la más pequeña concursante de seis años, Isabela y para la más longeva con 82 año, la profe Iris, todos los demás recibieron un reconocimiento por participar y regalarnos sus buenos deseos a favor de los animales.
Entre paréntesis
La artista Iris Martínez es autodidacta, tiene 82 años y no deja pasar una oportunidad de reciclar cualquier material que alguien desecha, para transformarlo en objetos utilitarios y decorativos con gran belleza estética y excelente acabado. Su proyecto se llama Ruiseñor y los motivos de flores, paisajes y animales destacan en su obra, así el ruiseñor canta por la naturaleza, mientras enseña a sus alumnos lago más que pintura y nos invita a escuchar.
El concurso
Entre los trabajos más llamativos distinguen historias relacionadas al búho y la paloma, dos especies que no constituyen mascotas pero según la voz popular representan la sabiduría del monte y la paz, por lo que merecen nuestro respeto.
Una narración sobre tres gatitos abandonados en un taller de mecánica, que reciben cariño y alimentos de los niños del grupo Ruiseñor, fueron otras de las experiencias llevadas al papel y colores, para dejar su mensaje ante el llamado de la madre tierra.
Otros perritos encontrados en el olvido y adoptados por niñas de buen corazón, también merecieron el elogio de quienes amamos a los animalitos, necesitados de nuestra atención.
Para los anfitriones del encuentro, fueron superadas las expectativas y quedó un grato sabor de esta cálida tarde. Los niños llevaron a casa algo más que un recuerdo, el deseo de unirse al proyecto para sumar nuevas voces al llamado de la naturaleza y al cuidado de nuestro hermanos menores; Los Animales.