¡Oh Camagüey!

MSc. Mabel Aladro Ruíz (Colaboradora)

Si nuestras calles hablaran… Cuántas historias podrían contar. Ahora mismo estoy recordando personajes emblemáticos que datan de varios años atrás, pero que por lo pintorescos que fueron y algunos lo son aún, han llegado a convertirse en verdaderos personajes históricos, de los cuales existen muchas historias que narrar y de hecho no han sido contadas, pero que aspiro a que en algún momento alguien se anime y las cuente.
Como todos sabemos la historia se escribe día a día y la hacen los hombres de cada pueblo, localidad, país, y por tanto, nuestra ciudad, esa que tanto amamos y respetamos, tiene la suya, muy rica, plagada de esos protagonistas que la hacen única.Por eso se me ocurrió recordar a figuras como estas que por ejemplo, les menciono a continuación; Bella, la señora mayor que recorría las calles con su flor detrás de la oreja y vistiendo sus largas faldas y desaliñado pelo, Rosa la Bayamesa, aquella mujer negra que se echaba“mercuro cromo´´ o `rojo aceptil´´ en la cabeza y hasta chapapote, que dentro de sus conversaciones totalmente incoherentes solía decir“…a la mitad compartido…´´ ,Pedro el loco, hombre al parecer culto que andaba sobre todo por La babita, centro conocidísimo en la ciudad llamado así por todo camagüeyano y que ahora ostenta el nombre de El Oasis, y es una excelente cafetería arrendada.

Pues sí, este hombre recogía cabos de cigarrillos y también dentro de sus largos monólogos solía decir“…el billarrigan es el billarrigan…´´y mil cosas más que casi nunca se entendían. Batete, un señor mayor, ciego, que cuando yo era niña pasaba por la casa con un palo como bastón y decía justamente esa palabra,“batete´´, queriendo decir` recojo botellas´´, y que se insultaba y decía horrores cuando lo mortificaban y lo llamaban así, pero todos lo conocíamos por ese sobrenombre, en fin tantos, que solo he logrado citar a algunos de ellos.
Pero mi comentario no estaría completo si no le dedico especial interés a uno que estoy segura todos o casi todos los camagüeyanos de mi generación conocemos y que para suerte nuestra, aun transita nuestras calles, visita nuestras fiestas y comparte con muchos de mis coterráneos que vivimos y nos sentimos orgullosos de la tierra de los tinajones, porque si, somos tan dichosos que nos podemos llamar de muchísimas formas y siempre en cualquier parte sabrán que somos de Camagüey.

Bueno, pues volviendo al hombre de marras, esa figura nada más y nada menos es el singular Genaro, aquel que cuando éramos estudiantes de secundaria básica, mucho ha llovido desde entonces por cierto, nos caía atrás a las muchachitas para asustarnos y levantarnos las faldas, bien cortas por aquellos tiempos y que por eso siempre nos poníamos shores por debajo de ellas, para evitar desagradables momentos con el aire, o simplemente él, haciéndose el simpático hacía gestos de una taquillera película que hizo época entonces y se llamaba Mi tío Benjamín.

Este hombre aún continúa como les comentaba haciendo de las suyas, pero ya no de la forma que antes lo hacía, sino amistosamente y compartiendo una cerveza con alguno que otro conocido, cosa que hay que controlar mucho, pues ya no es un joven como antes, sino todo un adulto mayor.
Amigos míos, cuando rememoro las historias que hacen de esta comarca de pastores y sombreros, parafraseando al poeta nacional, me doy cuenta de cuan dichosos somos de haber nacido en esta tierra que no solo se puede sentir orgullosa de contar con figuras tan importantes como: Agramonte ,Salvador Cisneros, La Tula y tantos más, sino de estos otros personajes,  simples pero atractivos y singulares que también como ya les decía, día a día escriben nuestra historia.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *