Otra batalla por la ciudad

Por Mabel Aladro Ruiz (Colaboradora)

Estaba segura iba a causar agrado en la población, la salida a la luz de la Campaña de bien público que hace ya algunos meses la Oficina del Historiador de la Ciudad dio a conocer, pero lo que no imaginé nunca fue que la respuesta de todos los sectores fuera tan acogida e incluso respetada.

Cuando usted transita por alguna calle de la ciudad, tal vez céntrica o no, se puede encontrar lo mismo en una bodega, que en un bici taxi, en una farmacia, un ómnibus, una institución, y hasta en un carro particular, una pegatina de las que dicen: “ Ciudad que vivo, ciudad que soy´´, con la manito saludando y dentro nuestro siempre querido e imprescindible tinajón, ese que no puede faltar a la hora de anunciar algún producto camagüeyano y del que tanto orgullo sentimos , donde quiera que nos encontremos.

Ah!, y como lo defendemos en cualquier espacio si a alguien se le ocurre decir algo inapropiado, cuidado con eso! Las personas ya se han habituado a ver los letreros y fue todo un acontecimiento la colocación del que se encuentra en el Hostal Camino de Hierro, en la céntrica Plaza del Gallo, con grúa y todo hubo que ponerlo, pues sabemos está a una considerable altura.

Ese día todo transeúnte se paraba a observarlo, y aunque nublado el tiempo, que anunciaba un buen aguacero, de esos que a veces suelen ocurrir en nuestra isla y en ocasiones hasta repentinamente nos sorprenden en la calle, que a veces hasta sin paraguas andamos; esperaban ver concluida tan importante acción para la ciudad, que por cierto, le ofrece una belleza adicional al entorno, pues majestuosamente preside desde lo alto la intersección de las calles Maceo y República, las arterias comerciales que nos caracterizaron siempre y que hoy en día cobran cada vez más vida con la idea magnífica de hacerlas bulevar y que también cada cierto tiempo van teniendo nuevos atractivos para camagüeyanos o visitantes tanto nacionales como extranjeros.

“Por el orgullo de ser camagüeyanos´´, fue el slogan que nos caracterizó cuando la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe cumplió sus primeros 500 años de fundada, y ahora me pregunto, y también les pregunto casi arribando a los 505, ¿hemos dejado de sentirnos y pensar así después de trascurridos estos casi cinco años?

Me atrevo a responder por mí y por todos: no. Ahora más que nunca ese continuará siendo nuestro más bello y emblemático lema, por eso los invito a que como yo, también seamos portadores de este lindo mensaje que esta campaña nos ofrece, seamos realmente parte viva de la ciudad, seamos nosotros cada uno esta ciudad única, en la que vivimos, nos movemos, y transformamos paso a paso, para ser entonces más dignos de ser agramontinos.

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