Cascarita, el olvidado cantante camagüeyano

Foto: camaguebaxcuba.wordpress.com
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Por: Oreidis Pimentel Pérez

A propósito del recién declarado día del Son cubano varios musicólogos e historiadores de este ritmo nacional hacen un gran recuento, desde los trovadores bohemios hasta las grandes orquestas de los años 50, sin embargo, si ya en la evolucionada música popular hay menciones para Benny Moré y Miguelito Valdés, también las merece un personaje apodado Cascarita; cuyo origen camagüeyano anda un tanto olvidado.

Pues sí, el importante improvisador y “sandunguero” de los escenarios capitalinos, tal vez el mejor mambero de todos, nació en Camagüey, con la inscripción de Orlando Guerra S.O.A (sin otro apellido) el 14 de septiembre de 1920; una perenne marca de quien no tuvo reconocimiento paterno y debió asumir los esfuerzos de una madre por criarlo sola ¿Por qué no averiguar donde vivió? Esa pobre infancia no ha recibido mucho tratamiento, un vacío pendiente para revisar documentos.

Tal vez por las carencias lógicas de la época y su hogar buscó futuro en otros lares, la historia repetida por deportistas y músicos populares. Su nombre tan común (para colmo con un solo apellido) no se prestaría para mucho y el criollo apodo de “Cascarita” le permitió sonar en los 40.

Por suerte el menudo mulatico encontró, con más creatividad que voz, un cupo con los Happy Boys, devenida en orquesta Montecarlo y después en Los Hermanos Palau, hasta alcanzar fama definitiva en el Casino de Playa; tan seguido en la cadena radial CMQ.

Un tema para destacar

Hay una canción de Cascarita llamada “Puntillita”, y como ese fue el nombre de otro cantante (Manuel Licea) hay quienes los confunden; pero lo cierto es que el camagüeyano era todo un show de frases callejeras encima del escenario, casi más que el Benny, y ya eso es cosa seria. A la gente le encantaba el intercambio de ocurrencias con Germán Pinelli, porque el cantante parecía un indisciplinado con eso de no tomar en serio casi nada.

Ese era su encanto, ser tan cubano como el hombre a pie y los propios títulos como “Sáquenle punta al lápiz“, “Ya verá lo que tú va vé“, “Apriétame más” y “Dos cosas pa´tomar con leche“, entre otras, que ya dicen bastante de lo que podía esperarse de sus sabrosas guarachas.

¿Y qué pasó con Cascarita?

 Ya en los 50 no fue igual y como emigró a México los menos aficionados a la historia musical cubana lo borraron un tanto. De hecho, de todo lo contado sobre su persona lo más sorprendente para algunos hoy en día es su origen camagüeyano ¡Ah, no lo sabía! Y hay más, sí, porque el hombre posee hasta un sello de correo, una emisión temática del año 2004 por los 40 años de la Egrem, donde sale en el valor de 10 centavos al lado de Julio Cuevas, el hombre que dirigió la Montecarlo cuando las grabaciones con RHC Cadena Azul.

“¡Dime mi hermano!”, así mismo decía este gran intérprete de los mambos de Dámaso Pérez Prado, un bromista urgido de más reconocimiento en su tierra.

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