Camagüey no dejó de estar envuelta, de una manera u otra, en la Crisis de Los Misiles. Acaecida en octubre de 1962se vieron entrelazadas la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, nación  imperialista que enfocaba sus planes  –y no ha renunciado a ello—para destruir la naciente Revolución cubana del primero de enero de 1959, con su líder al frente, Fidel Castro Ruz.

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La cultura y la revolución han fungido como crisol de la nación cubana desde las luchas emancipadoras. Los ejemplos son múltiples en nuestra Isla Mayor del Caribe. El portoprincipeño Eduardo Agramonte y Piña nos dejó una traza visible de su compromiso ante la patria y por hacer de ella espacio de cultura y libertad plena.

Manuel Cano Iglesias, “Canito”, desde el cariño,  pertenece a esa estirpe de periodistas para quienes la radio no fue un empleo, sino el aire mismo de su existencia creadora. Su historia en Camagüey se teje con los hilos de una vocación que encontró en Radio Cadena Agramonte no solo una escuela, sino el territorio donde su voz y su pluma dejaron una huella indeleble.

En la vida del Che el 8 de octubre estuvo marcado, de manera especial. En 1963 en Camagüey, en la sede del gobierno provincial, en Cisneros y Hermanos Agüero, presidió una reunión para instrumentar aquí la segunda ley de reforma agraria, un paso importante  que daba a la Revolución frente  a los grandes latifundios.

Cuando el 28 de septiembre de 1960 Fidel Castro convocó a constituir los Comité de Defensa de la Revolución frente a las agresiones imperialistas y sus aliados internos, estaba naciendo una organización del y para el pueblo revolucionario y unido que constituyó un aporte al proceso revolucionario cubano y a los movimientos nacionales, progresistas o revolucionarios de otros países decididos a defenderse de sus enemigos de clases y reacción internacional.Era una organización, nunca antes vista, ni siquiera parecida a otras en diferentes países.