El historiador Gustavo Sed Nieves le dedicó textos, pero antes de consultarlo fue de boca del desaparecido investigador y periodista Eduardo Labrada Rodríguez la primera vez que escuché de Antenor Lescano Noy. Su nombre me sonó a un personaje de telenovela brasileña, pero si José Martí lo citó, entonces su pluma fue valerosa…el Antenor del Camagüey cursó estudios en Flandes y luegohincó espuelas en la manigua.
Hablar de Ángela Coello Huerta, es hablar de una dama que supo romper moldes en una época donde el destino de las mujeres parecía escrito antes de nacer.
En una familia de once hermanos, seis varones y cinco hembras, hija de un simple chofer de guagua, creció en esos tiempos difíciles antes del triunfo revolucionario de 1959. Cuando no todo el mundo lograba la posibilidad de tener lo que quería y menos de estudiar.
En los pasillos de la Facultad de Ciencias Pedagógicas, de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz”, su nombre se pronuncia con un respeto que pocos logran cosechar. No es para menos. Durante más de 40 años, la Doctora en Ciencias Pedagógicas- María Jesús Hernández Carballé– ha dedicado su vida a la docencia, pero no a una enseñanza cualquiera.
En julio de 1890 el general del ejército de los Estados Unidos y gobernador militar de Estados Unidos en Cuba Leonardo Wood, dictó una Orden Militar convocando a elecciones para elegir los delegados a una asamblea constituyente que redactaría la Constitución de Cuba y, como parte de ella, establecer las relaciones de Cuba con los Estados Unidos. Salvador Cisneros Betancourt fue uno de los constituyentistas elegidos por Camagüey.
A la incorporación del Camagüey a la Guerra de Independencia de 1895, de su mambisado del 68 y de figuras claves para el alzamiento, dedicó ingentes esfuerzos el Delegado del Partido Revolucionario Cubano José Martí. En cambio, poco se aborda del aporte de las camagüeyanas en la emigración patriótica.
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