Olivia Margarita Zaldívar Freyre, Olivín, es una de las muchas mujeres camagüeyanas que a lo largo de la historia nacieron en una cuna de familia de holgada situación económica y abrazaron las causas justas del pueblo cubano.
En las tardes de Camagüey, cuando el sol empieza a caer detrás de los tejados rojizos y el calor se recoge en los portales, hay un resplandor nuevo que no pertenece a la ciudad antigua. No viene de los vitrales coloniales ni de los faroles que despiertan en las plazas.
El matrimonio de Ignacio Mora de la Pera y Ana Betancourt Agramonte, por su consagración a la lucha por la independencia de Cuba renunciando a las comodidades que la vida reservaba para las familias acaudaladas en el Camagüey del siglo XIX, lo elevan al altar de la historia.
Hay médicos que curan huesos y articulaciones y otros médicos que, además, mejoran el ánimo. El doctor Juan Carlos Olmo Pacheco pertenece a ese segundo grupo, aunque su especialidad sea la medicina deportiva y los traumas. Lleva más de tres décadas dedicado a reparar lo que el deporte —y la vida— rompen: fracturas, esguinces, tendinitis, desgarros, lumbalgia, secuelas del Chikungunya y mucho más.
El 22 y 23 de junio de 1959 marcaron dos días de desvelo de Fidel sobre la marcha de la Reforma Agraria en Camagüey, considerado uno de los postulados del Programa del Moncada.
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