Nació Enrique José Varona de la Pera en el Camagüey histórico, rodeado de principeños que llegarían a descollar con el tiempo. Tuvo la dicha, por demás, de nacer y crecer a pocos pasos de donde se fraguó la conspiración libertadora del 68, la logia Tínima Nro. 16; y con los años a ganar el aprecio de José Martí.

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El bachiller Ignacio Agramonte Loynaz provenía del sector intelectual terrateniente y así pasó a ser el secretario de la asamblea de Guáimaro en abril del año 1869. Cónclave en que proyectaría su pensamiento (democrático-radical-liberal) para impulsar la creación del Estado Nacional Cubano. Pero ante la urgencia de la lucha liberadora y porrespaldo al presidente Céspedes, solicitaría dejar su escaño cameral para asumir el mando militar del Camagüey.

“Dichosos son los pueblos que tienen historia que contar” y Cuba, también es dichosa porque cada fecha del calendario exige del historiador, maestro o amante de la historia, un momento de análisis para determinar a qué proceso, hecho o personalidad del decurso de la Patria o de nuestra provincia camagüeyana, dedicarle tiempo para recordar o divulgar.

Manuel de Quesada y Loynaz merece unestudio contextual mayorpor su contribución militar en las luchas de México  frente a los invasores franceses del siglo XIX. A Quesada lo puso la historia en el preciso contexto de enfrentamientosrebeldes en la nación azteca. Claro es que no fueprimigenio esa solidaridad; fue él continuador de cubanos y aztecas que para lograr la libertad de las dos patrias se empeñaron en la concreción de la conspiración dela Gran Legión delÁguila Negra.

Transcurría el 13 de julio de 1971. Fidel no tenia, por costumbre, avisar con anticipación las visitas o recorridos por determinadas provincias del país.