Camagüey no dejó de estar envuelta, de una manera u otra, en la Crisis de Los Misiles. Acaecida en octubre de 1962se vieron entrelazadas la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, nación imperialista que enfocaba sus planes –y no ha renunciado a ello—para destruir la naciente Revolución cubana del primero de enero de 1959, con su líder al frente, Fidel Castro Ruz.
Manuel Cano Iglesias, “Canito”, desde el cariño, pertenece a esa estirpe de periodistas para quienes la radio no fue un empleo, sino el aire mismo de su existencia creadora. Su historia en Camagüey se teje con los hilos de una vocación que encontró en Radio Cadena Agramonte no solo una escuela, sino el territorio donde su voz y su pluma dejaron una huella indeleble.
Un cambio en las mentalidades de la oligarquía criolla portoprincipeña se impuso hacia la medianía del siglo XIX; conclusión a la que no sería fácil arribar tras siglos de dominación impuesta por el Viejo Régimen colonial y sus estructuras de poder. Entre el 10 de octubre y el 4 de noviembre de 1868 mediaban días para hacer viable la revolución liberadora, y esa fue la solución radical.
La plaza de los trabajadores como escenario de tantas causas, al ritmo de las pequeñas bailarinas de Sangre Gitana, dio paso a la apertura de la jornada “Octubre Urbano”, un espacio para reflexionar sobre el cuidado de los asentamientos y espacios públicos.
Cuántas veces el joven Manuel Cañete Ramos había salido de su casa sin decirle a sus familiares el motivo; es imposible calcularlo. En la segunda quincena de septiembre de 1958, lo hizo por última vez.
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