El amor en la Historia

Foto: Archivo OHCC
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¿Dónde está el amor del que tanto hablan? Está en la célula más pequeña, en el secreto que se esconde en el fondo del mar, en la flor que perfuma la mano del amante, en el olor a tinta fresca cuando se escribe una carta desde la manigua.

Tantas historias viven en nuestro ADN que a veces no sabemos cuánto hemos heredado de figuras ilustres de nuestro Camagüey. De ellas sabemos de valor, entrega, táctica; pero de amor ¿qué conocemos?

Con el amor se sufre, pero se edifica, se dejan huellas, se hacen ángeles que perduran.

Amalia Simoni e Ignacio Agramonte fueron faro del amor inmortal. Demostraron que a esa pasión que los unió en la vida, jamás le faltaría una dosis de ternura aun después de la muerte.

Cartas de amor convertidas en testamento, lágrimas por la enorme distancia que separaba los corazones, pero frutos de sacrificio por un pueblo que sin importar las épocas sigue suspirando por la idolatría que se profesaban.

El amor acompañaba las cargas al machete, la vergüenza, el porvenir de una Isla. El amor sigue vivo en cada palma, en cada adoquín, en la sonrisa al regresar a tu tierra. El amor es el sorbo de luz con el que La Tula escribió sus apasionados poemas.

El amor vive en todas las épocas. Es dueño de las historias y el patrimonio.

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Camagüey (2014). Editora de textos. Profesora universitaria. Cubana 100%. Me encanta mi profesión, la música, la naturaleza. Adoro el amor de la familia y de los amigos sinceros. Confío en el mejoramiento humano. Defiendo los animales e irradio amor cuando escucho al dúo Buena Fe o cuando mi hija me dice que me ama.
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