¡Venceremos! más que una consigna

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Por: Ricardo Muñoz Gutiérrez

No es exclusividad del pueblo cubano la utilización de palabras o consignas para expresar actitudes o decisiones que las historias recogen con orgullo de las naciones; así, ha ocurrido en diferentes tiempos y partes de nuestro planeta.

En 1851, Fernando de Zayas, uno de los patriotas y compañero de Joaquín de Agüero, fusilado el 12 de agosto de 1851 en la ciudad de Puerto Príncipe, antes que se diera la orden de fuego grito: “Muero por libertarte Patria mía!

En 1868 el periódico El Cubano Libre publicó un Himno Patriótico de la camagüeyana Pamela Fernández en que se expresa “…hoy la gente de guerra se sobra / con la enseña ¡Vencer o Morir!”

La Junta de la Habana en carta a Carlos Manuel de Céspedes le expresaba que con España “… ya no cabía ningún arreglo… no había más que independencia o muerte.” Y en una misiva de Céspedes afirma los soldados del Ejército Libertador están decididos “…a morir antes que deponer las armas…”

Ignacio Agramonte y el Comité Revolucionario del Camagüey ante el asesinato por los españoles de un compañero en enero de 1869 escriben en una proclama: “Que nuestro grito sea siempre “Independencia o Muerte”.

Antonio Maceo consideraba que “…por conservar el honor de la Patria. Con ella pereceremos antes de ser dominados…” y vaticinó, al que quisiera apoderarse de Cuba, que solo recogería el polvo de su suelo abnegado en sangre, si no perece en la lucha.

Julio Antonio Mella al ser herido de muerte exclamó ¡Muero por la Revolución! Sabía que se le iba la vida; pero sabía también que su muerte no significaba el fin de la Revolución pues, su sangre la abonaba.

En el entierro de las víctimas del sabotaje de La Coubre en marzo de 1960, el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, ante los familiares y el pueblo indignado expresó la consigna que ha identificado la convicción de los cubanos revolucionarios por más de medio siglo “¡Patria o Muerte!”

Esta consigna no era muestra de una actitud nueva en el pueblo; era la reafirmación de una histórica posición de los buenos cubanos que lucharon por una ¡Cuba Libre! expresada con otros términos o formas. La diferencia estaba en que ahora el enemigo era la potencia más poderosa del mundo y le marcaba las pautas a la mayoría de los países; pero, no lo haría con la islita de seis millones de habitantes a la distancia de 90 millas.

Debió muy pronto comprender Fidel que era necesario aclarar al pueblo revolucionario el correcto significado de la consigna —aún hoy los enemigos de la nación tratan de tergiversar su interpretación— y así lo hizo en el Congreso de Trabajadores de Barberías y Peluquerías efectuado en La Habana el día 8 de junio de 1960.

Respondiendo a declaraciones insultantes del gobierno de los Estados Unidos, Fidel explica la posición del cubano como individuo o ciudadano dispuesto a dar la vida por la Cuba soberana y la del pueblo que, como colectividad humana con amor a la Patria estaba convencido que le correspondería el triunfo. Este convencimiento, lo simboliza con la consigna ¡Venceremos!

¡Esa trinchera se mantendrá firme e invencible, porque los que estamos en ella, los que tenemos el privilegio de estar en esa trinchera, no la perderemos; los que tenemos el privilegio de jugar este rol que Cuba está jugando en la historia de este conteniente, sabremos estar a la altura de las circunstancias, con la seguridad de que venceremos, vencerá nuestro pueblo; ¡cueste lo que cueste, vencerá nuestro pueblo! Porque sus hijos están decididos a defenderlo, porque sus hijos tienen el valor, el patriotismo y la unión que en una hora como esta necesita, porque sus hijos han dicho ¡Patria o Muerte! Y han dicho ¡Patria o Muerte! porque esa es la consigna de cada cubano. Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigan es: ¡Venceremos!

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