Aquí les dejo este consejo o recomendación, para quien lo quiera aplicar el próximo día 31 de diciembre:
Día de recuento total y absoluto, ¡último día del año 2023!, y me digo… ¡qué suerte haberlo vivido!, ¡haber llegado hasta aquí! Sí, porque el solo hecho de que esto nos ocurra ya es motivo de agradecimiento a la vida; porque seguramente, el poder brindar esta noche a las 12 por la llegada de otro nuevo ciclo, en este caso de 366 días (porque este 2024 es bisiesto), es un gran regalo.
Y por cierto, para nada tiene que ser fatídico, infernal, lleno de malos augurios este año bisiesto, como suelen decir algunas personas supersticiosas; no, se trata de algo natural, normal, como hace mucho tiempo sabemos que cada cuatro años sucede.
Supongo ya se encuentren en los preparativos para recibirlo, tanto en familia como con amigos, en casa o en algún sitio seleccionado con este propósito. En fin, de cualquier manera en que hayamos concebido celebrar nuestras últimas 24 horas del ya viejo 2023, les recomiendo, como ya lo he hecho en otras ocasiones (y al menos a mí me ha dado resultado), que hagamos una lista de todo lo bueno que logramos en él, y otra de lo no tan bueno; solo así sabremos lo conseguido y los retos que aun permanecen para el 2024, porque la vida también se trata de eso: de metas y desafíos.
El solo hecho de estar leyendo este comentario ya es un triunfo, porque podemos hacerlo porque estamos vivos y con deseos de que este, el nuevo año, nos traiga más prosperidad y éxitos en todos los sentidos; metas por las cuales trabajaremos. Sobre todo para nosotros, los agramontinos, este será un año especial; pues estaremos inmersos en una celebración única: el Aniversario 510 de fundación de nuestra Villa, esa comarca de pastores y sombreros, como en sus versos la nombrara Nicolás Guillén.
¡Felicidades entonces para todos! Deseamos que cada propósito en el que nos encontremos enfrascados se cumpla, y que miremos el porvenir con mayor confianza y optimismo!


