La familia, como ya sabemos, y al decir de los clásicos del marxismo es la célula básica de la sociedad…, pero como también conocemos; muchas son sus denominaciones y como es natural, diversos han sido los filósofos, psicólogos, educadores, políticos, literatos, académicos; en fin, personas en general que han tenido a bien dar sus opiniones y hasta formular sus propios conceptos de tan importante vocablo.
Pero a mi modo de ver, referirse sólo a la palabra te hace mirarla fríamente, sin aquilatar su gran significado y el valor que ciertamente posee desde el punto de vista afectivo.
Sí, porque la familia, forma o no, ayuda o no, une o no, lastima o no, y digo ‘’o no’’ con toda intención, pues existen muchos casos en los que no funciona como debe y verdaderamente le corresponde actuar a: “un grupo de consanguíneos que viven juntos bajo la autoridad de uno de ellos…’’, según este concepto que aparece en el Diccionario Cervantes. Afortunadamente la mayoría de ellas, son ‘’funcionales’’, como las llaman los especialistas, y aunque estén constituidas por varias generaciones, coexisten tratando de establecer normas, relaciones afables y de respeto mutuo, como las buenas conductas lo requieren.
Por estos días se viene hablando mucho de las familias y de cómo ellas han contribuido a sortear esta intensa crisis por la que el mundo está cruzando hace ya casi medio año; y entonces es cuando verdaderamente le damos el valor que posee.
Muchas son las dificultades por las que atravesamos hoy, pero también muchas las iniciativas que han aparecido para eludirlas y salir airosos. Desde todos los puntos de vista surge la creatividad que caracteriza al ser humano y como somos cubanos, aún más, ya que estamos habituados a crecernos ante los problemas y encontrar alternativas para todos.
Cuba ha demostrado ser una gran familia, de esas que su unidad ha traspasado las fronteras para ser ya del mundo. Se han ofrecido tantas muestras de altruismo desde todos los órdenes que sin lugar a dudas nos hacen ser un pueblo lleno de valores que muchos aclaman y defienden , aunque otros critican y aborrecen; pero como la justicia y la verdad priman ante los ojos de todos, siempre salimos vencedores y queridos; pues nuestro gran humanismo demostrado nos hace ser especiales y únicos.
Mirando hoy el calendario que con tanta calidad, esmero y dedicación confeccionó la Oficina del Historiador para este año, dedicado al Maestro; y muy a propósito del tema que les he comentado, leí uno de sus pensamientos que aparece en el mes de junio y que hoy quiero compartirles por parecerme como todo lo que él escribió de una belleza extraordinaria y mucho más, aplicable no solo a cada familia cubana, sino a Cuba; como país. Ojalá lo disfruten y admiren como yo lo he hecho, para interiorizar y fortalecer nuestra propia familia.
“Son las familias como las raíces de los pueblos; y quien funda una, y da a la patria hijos útiles, tiene, al caer en el último sueño de la tierra derecho a que se recuerde su nombre con respeto y cariño.”


