Postales de Mi Camagüey: I-Bar Cambio

Foto: Cortesía de la autora
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El abuelo Leopoldo Mozo de Andrade vendía globos de colores para alegrar a los más pequeños. Con esa humilde fuente de ingresos fue ahorrando hasta crear, en el concurrido e importante entorno del Parque Agramonte, “la casa de la buena suerte para vender premios de Lotería”.

Su pequeño emporio, alquilado en la habitación de la esquina de la casona marcada con el número 27 de la Calle Martí,(actualmente de la artista de la plástica Ileana Sánchez) abrió a inicios de la década del 40y durante unos 20 añosmantuvo la venta de billetes. La magia o el azar permitieron que muchos de los que vendió la casa resultaran premiados. El más alto de los pagos aún lo atesoran sus paredes, por el valor de 100 mil pesos.

Hoy convertido en el bar “El Cambio”, en la intersección de la calle Martí con Independencia, el sitio guarda misterios y leyendas muy cercanas al corazón de la ciudad. Buscando desempolvarlas me encontré con una de las bisnietas del querido globero: María Elena Victoria Mozo; quien, a su vez, contactó a otras dos primas y reunieron sus recuerdos de infancia, para acercarnos a ese singular y concurrido espacio.

La casa de la buena suerte: “El Cambio”

Según recuerda María Elena, quien visitaba a menudo la Casa de la mano de su tía Lidia Mozo, el lugar era solo para el negocio de vender billetes y pagar los premiados, no para el expendio de bebidas o comestibles; ya después de 1960 fue que tuvo varios usos, entre ellos, el de vender bocaditos de jamón acompañados de maltas o refrescos.

Una vivencia muy hermosa que guarda del lugar, es la existencia de un piano, donde se realizaban descargas muy discretas con amigos de la familia que gustaban de la buena música. Diversas fuentes presumen que el piano es el que hoy se encuentra en el patio de la Casa Natal de El Mayor, aunque esta es una información sin confirmar.

Fotos antiguas de la esquina dejan ver la fachada y el portón corredizo con el letrero promocional: El Cambio:la casa da suerte para comprar premios mayores.

Bar El cambio en la actualidad

Una mirada actualno podía faltar en esta crónica, para lograr una analogía entrepasado y presente, con sus encantos comunes. Por eso llegué temprano, antes de la apertura, y fui muy bien atendida por el barman Rogelio Mota; quien define al establecimiento como un bar popular, el único en la ciudad a semejanza del Floridita y la Bodeguita del Medio, en la Capital.

El tono criollo y antiguo que tanto atrae a los citadinos, debe su imagen a la obra del artista de la plástica camagüeyanaOscar Rodríguez Lasseria; quien lo decoró para su apertura, por la Empresa Palmares,en 1989. Lasseria, en otras dos ocasiones, ha retocado las pinturas e iconografías de los billetes, que marcaron los días de gloria y la identidad del sitio en el pasado siglo.

Su mayor atractivo está relacionado con la defensa de variados tragos de la coctelería cubana, algo que buscan losvisitantes, sobre todo los extranjeros. Por eso existe una pared dehonor con los nombres de los repitentes, sobre todo de cinco amigos irlandeses que cada verano vienen por un mojito y por uncoctel refrescante, dedicado al 500 Aniversario de la fundación de la Villa: el Camagüey Special.

Prestigian lo sabores y calidad del servicio las habilidades de sus dos bar-tender, quienes son competidores internacionales con premios en coctelería; también son orgullosos defensores de la historia del mágico lugar, donde la modernidad y el pasado conviven de la mano, para regalar al visitante una atmósfera cargada de leyendas.

Gracias a la familia Mozo por acercarnos a los orígenes del lugar y al abuelo Leopoldo, que con sus lindos globos levantó un pequeño negocio, con los pies en la tierra y la imaginación en el aire.

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