Una rosa blanca para El Maestro

Foto: Cortesía de la autora
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Como es ya tradición, cada 28 de enero los personajes del texto infantil la Edad de Oro salen a las calles de La Ciudad, encarnados en niños y jóvenes camagüeyanos; para recordar a su autor en el día de su natalicio.
De camino a la Oficina, pasé por 2 escuelas primaria en la barriada de La Vigía, y el desfile dedicado al Maestro José Martí, estaba por comenzar. Allí también los personajes de todos sus cuentos estaban en filas, listos para recorrer la comunidad e impregnarnos esa ingenuidad y alegría sincera que desbordan los que “saben querer”.

El homenaje

Un poco más tarde, la otrora alcaldía, hoy sede del Gobierno Municipal, acogió en su salón de entrada a los pioneros del proyecto Aulas Patrimoniales, algunos con uniformes, otros con disfraces de los cuentos martianos y todos recibieron una nueva enseñanza, de esa fuente inagotable de saberes, que es su obra en sí.
El historiador Fernando Crespo Baró con ese verbo inigualable que te hace vivir una batalla y hasta imaginar el viento y oler la pólvora, recordó el valor de reunirnos en ese lugar, tan cercano al parque Agramonte, donde al inicio de la década del 30 del siglo pasado, los seguidores de Martí se reunían a escondidas del gobierno imperante, para honrar al Apóstol cada enero.

Apunte especial

Crespo nos señaló la vigencia del pensamiento martiano, que nos acompañan en cada jornada. En las Reflexiones de Fidel tituladas “la Fruta madura no cayó” se hace alusión a la claridad de Martí al advertir las intenciones expansionistas de los Estados Unidos sobre las Américas.
En su conocida frase en la que planteaba el objetivo de su lucha de… “impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan los Estados Unidos sobre las Antillas y caigan con esa fuerza sobre nuestras tierras de América”. Apenas 2 años después del triunfo de La Revolución la alerta se hizo vigente con la invasión por Playa Girón.
De nuevo pensamos en el Apóstol, al recordar la reciente agresión del imperio a la hermana República de Venezuela, donde el historiador lo describió como “un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado”, y subrayó que los 32 combatientes cubanos caídos en esa tierra “supieron poner en alto, con su actuación heroica, el sentir solidario de millones de compatriotas”.
Entonces, con esa manera única de cautivar al auditorio, el profe Crespo, comenzó a declamar el conocido poema de la Rosa Blanca y fue secundado por todos los pioneros, profesores y trabajadores presentes en el homenaje, con la convicción de que el pensamiento de José Martí, hoy más que nunca nos llama a la paz y a la concordia.

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