Agradecimiento en tiempos de pandemia

Foto: Tomada de http://www.granma.cu
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La cantidad de experiencias y emociones de todo tipo que está viviendo el mundo por estos días son indescriptibles.

Cada jornada aparece alguna noticia nueva. Casi siempre más impactante que las anteriores, pero a pesar de ello, los hombres sentimos confianza, esperanza y claro está, seguridad; pues estamos convencidos de que lograremos vencer este mal que ha venido a atacar despiadadamente a cuanto rincón del planeta ha podido.

Muchas han sido las muestras de altruismo y entrega de nuestro personal de la salud, no solo desde sus puestos de trabajo aquí en su patria; sino también dando su colaboración en donde sea necesario y en las condiciones que fueran, por eso los aplausos tan bien merecidos que cada noche les brindamos.

Yo diría que no solo a ellos, sino también a todo el que se encuentra expuesto desde cualquier labor a preservar a tantos y tantos seres humanos.

Me detuve a pensar que justamente el 7 de abril es el día que se determinó, desde hace muchos años, que se le dedicara mundialmente a la Salud y este año muy específicamente a los enfermeros, a esos que a brazo partido se baten con los pacientes para tratar de sacarlos adelante a como dé lugar.

Esos que si no llega su relevo por cualquier circunstancia, se quedan doblando turno y sin dormir, ni descansar apenas. Siguen su labor como si nada hubiera pasado; pues esos quienes los aguardan en sus camas, no tienen la culpa de que ellos estén cansados y los necesitan sobre todas las cosas.

Entonces me decía, bravo por ellos, bravo por su genialidad, bravo por su dedicación;  eso es lo que, entre otras cosas me inspira cada noche a salir a mi ventana y batir palmas por todos, estén donde estén y sean del país que sean, pues son momentos de unión, solidaridad, cooperación y de no mirar asuntos políticos ni monetarios, no, son momentos en que debemos pensar más los unos en los otros; en cómo podemos lograr que esta pandemia sea vencida.

Las muestras no solo de los trabajadores de la salud en el enfrentamiento a esta situación sanitaria tan precaria son muchas, desde los bodegueros, hasta el personal de comunales, los artistas que desde sus casas nos ofrecen su arte virtual a través de algunas alternativas que han aparecido.

Y hasta los trabajadores de las comunicaciones y los medios, incluyendo a nuestros compañeros del grupo de Audiovisuales Príncipe; pertenecientes a la Oficina del Historiador de la ciudad que han hecho grabaciones y reportajes en diferentes lugares; que desde luego también se exponen y arriesgan para que la noticia llegue con la veracidad que caracteriza a los cubanos, a cada uno de nuestros televidentes.

Entonces, bravo por todos, porque indudablemente unos preservan nuestras vidas y otros nos orientan e informan todo lo que podemos y tenemos que hacer para protegernos y salir airosos de esta pesadilla que azota hoy a la humanidad.

Hagamos pues del aplauso nocturno diario un momento de reverencia, de recogimiento, con el respeto y el compromiso que tenemos para con ellos por su sacrificio mantenido y también porque nosotros debamos ser más disciplinados y conscientes; no solo por nosotros mismos, sino por nuestra familia, nuestros amigos, por todos.

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