Ángel del Castilloante la muerte.
El día de la muerte en combate fue el 9 de septiembre de 1869. En el instante en que el general de brigada se disponía,bajo el plomo español,a cruzar sobre la trinchera protegida por alambradas para ir a machetear a los soldados españoles que guarnecían el fuertecercano al poblado de Lázaro López (territorio de Ciego de Ávila), sus defensores debieron quedar absortos ante la acción de extremo riesgo para la vida,que hacía avanzar al camagüeyano en dirección a esa línea defensiva. Fue entonces cuando gritaría: «¡Vengan a ver cómo pelea un general cubano!». Casi de inmediato la descarga cerrada le derribaría. A duras penas sus escoltas pudieron retirar su cuerpo de la escena y llevarle hasta el sitio Cerro Pelado, para allí enterrarle en silencio.
¿Cómo peleaba un general cubano en esos primeros años de la guerra? Es interrogante que actúa a modo de prueba, de hasta dónde llevaban el límite extremo entre el peligro y el coraje del guerrero;el acto de darlo todo el soldado cubano por su terruño, por su familia y por la independencia; de la capacidad dehacer notar la superioridad de orgullo y honor cívico del soldado mambí frente al ejército invasor, carente de dignidad. Enseñaban asíel sacrifico supremo por un bien mayor de que era capaz el combatiente cubano; de la capacidad de arrojo desmedido ante el adversario; desu voluntad inquebrantable que le llevara al heroísmo extremo.
Así moría quien antes había fustigado a destacamentos y a guerrillasvolantes españolas por todo el territorio de Ciego de Ávila y Sancti Espíritus. Quien macheteó una columna española que se dirigía al estero del Júcaro para refuerzo de un desembarco de tropas y pertrechos, el 13 de agosto anterior. En esa ocasión, la tropa enemiga avanzaba a descubierto por la sabana, desconociendo que se le echaría encima la caballería mambisa para cargar al machete y fulminarla,siguiendo las órdenes del general de brigada Ángel del Castillo Agramonte.
El enemigo buscó refugio sobre un terreno que no le fue favorable. En cambio, el jefe camagüeyano aprovechóla ventaja que le ofrecía una pequeña elevación cercana al lugar,desde donde se dirigiría el ataque principal. La combinación del fuego de la fusilería cubana y el asalto al machete en arrolladora carga de caballería, puesto el enemigo al descubierto y sin posibilidades de defensa efectiva,trajo como resultado la muerte de 25 españoles y otros tantos heridos y prisioneros. Entre esos últimos, el teniente coronel Ramón del Portal, quien fue responsable del asesinato del diputado espirituano mayor general Honorato del Castillo Cancio. El militar,tras ser juzgado, fue fusilado. Pertrechos y víveres quedaríanen poder insurrecto, por cierto, la pieza de artillería enemiga ocupada,sería renombrada por los patriotas «El Ángel».
Del Camagüey, Ángel del Castillo
Había nacido Ángel del Castillo el 14 de agosto del año 1834en la ciudad de Puerto Príncipe, en la casamarcada con el nro.12 en la calle Mayor (actual Salvador Cisneros); edificación luego convertida en Comandancia y Estado Mayor del Departamento Militar del Centro del Ejército Español,y en la actualidad Casa de Cultura.Sus padres, Martín del Castillo y Quesada y Ángela Rufina Agramonte y Agramonte, doblemente emparentada con la familia del Mayor Ignacio Agramonte Loynaz.
Ángel de Castillo cursaría primeros estudios hasta que, al alcanzar la mayoría de edad,pasóa Filadelfia, Estados Unidos,a matricular en su Universidad para estudiar Cirugía Dental;graduándose con nota sobresaliente, en julio de 1854. No pasaría mucho tiempo, mientras ejercía en un gabinete dental, para sumarse a la Guerra de Secesión entre los estados del Norte y del Sur (Norteamérica), conflicto armado en el que el galeno principeño se enrolaría voluntariamente en las milicias organizadas por las fuerzas del Norte, y ocuparía puesto como oficial de batallón. De retorno a su Puerto Príncipe natal,en Cuba,ejerció como cirujano dental en el hospital para varones en San Juan de Dios.
Su esfuerzo en hacer independiente y libre a Cuba no quedó en el olvido. Una bandera tremola permanentemente en el lugar en que Ángel del Castillo cayó en desigual desafío, “como pelea un general cubano”.


