Por: Liannys Juan López (estudiante de periodismo)
Desde el 2014 se celebra cada 31 de octubre el Día Internacional de las ciudades, establecido por la Organización de las Naciones Unidas con el objetivo de promover una urbanización sostenible.
Con más de cinco siglos de historia, la urbe camagüeyana sobresale entre las más renombradas de Cuba.
Iglesias, plazas, tinajones, adoquines, unidos a su arquitectura representativa de diferentes periodos históricos, le otorgan un sello distintivo a la comarca agramontina. Su centro histórico fue declarado desde 1978 como Monumento Nacional, y una porción de este luego fue reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
La Oficina del Historiador de esta ciudad, como administrador del del bien en representación del Estado cubano, realiza una estimable labor en la restauración y preservación del Patrimonio, así como en la promoción de los valores tangibles e intangibles del Camagüey.
Pero a todos nos corresponde su cuidado, para legarle a las nuevas generaciones lo excepcional que nos distingue. El enaltecimiento de esta urbe legendaria debe ser consecuencia de prácticas cotidianas y no solo de acciones para celebrar una fecha.
La ciudad de los tinajones es génesis de lo que somos y seremos, el terruño común al que debemos respeto y protección.


