Por: Ricardo Muñoz Gutiérrez
En 1891 sectores obreros de la ciudad de Puerto Príncipe y otras ciudades de Cuba se proponen organizar la celebración del 1º de mayo pues dos años antes, el II Congreso de la Internacional, había acordado que en estas fechas se realizaran huelgas y manifestaciones en todos los países, ciudades y villas del mundo por la jornada de trabajo de 8 horas y otras demandas.
El 23 de abril de 1891 el periódico El pueblo publicó un Editorial protestando por el Bando emitido por el Capitán General de la Isla de Cuba, y reproducido por el Gobernador Civil de Camagüey, porque en uno de los artículos se decía: “Quedan prohibidas las manifestaciones en la vía publica el día 1ro de mayo”. Alegaba la prensa que un Decreto Real y las leyes españolas garantizaban el derecho a reuniones públicas y solo otra Ley podía privar a los ciudadanos de la colonia de la posibilidad de manifestarse.
Días después se informaba que la Junta Central de Artesanos de esta ciudad, de acuerdo con otros gremios, habían acordado celebrar la fiesta del 1º de mayo con una Asamblea General de Obreros en el Teatro Principal. Los obreros, para burlar al Bando y poder realizar su acto, determinaron realizarlo en un local amplio y cerrado y no en la vía pública, como decía el espurio Bando.
La Asamblea
Al día siguiente de la fiesta Internacional de los Trabajadores el mismo periódico publica un artículo titulado “Asamblea Obrera”:
“… ante numerosa concurrencia en el que estaban representado dignamente el elemento obrero del Camagüey, dio principio en nuestro coliseo Principal, la Asamblea… en conmemoración de la fecha escogida por los obreros del Mundo entero para protestar de las imposiciones del Capital.”
En el acto presidido por los miembros de la Junta Central y por el entusiasta propagandista Liborio Vega, hablaron el director de la “Voz del Obrero”, los presidentes de los Gremios de Albañiles, Sastres y Carpinteros y dos obreros.
El último en hablar fue el Presidente de la Junta Central, quien expuso claramente los propósitos y tendencias de los obreros del Camagüey, felicitándose del buen orden observado en aquella Asamblea, que conceptuaba como la manifestación más unánime y entusiasta de cuantas se han realizado hasta ahora en esta ciudad.
Describió el “… cuadro de miserias que hace sucumbir al obrero, víctima del hambre, del frío, al lado precisamente del suntuoso y regio palacio donde moran los acariciados por la naturaleza, los monopolizadores de los artículos más necesarios de consumo.”
Terminó recomendando el mayor esfuerzo para conseguir la asociación de la mujer obrera.
Los demás discursos todos coincidían en el punto principal: la propagación de la doctrina socialista, considerada por el proletariado moderno como la única capaz de garantizar su futuro bienestar.
La efeméride
Desde este año y durante más de medio siglo, para los obreros de Cuba y de Camagüey, la fecha del 1º de mayo fue ocasión para reclamar el respeto de sus derechos como ciudadano, reclamar mejoras económicas-sociales, denunciar las alianzas de los gobiernos con el capital e incluso denunciar el dominio imperialista.
El triunfo de enero de 1959, las medidas de la Revolución y la comprensión del pueblo sobre el buen actuar del gobierno encabezado por Fidel, hacen que la fecha se conmemore; pero, con otro matiz. Para los obreros, campesinos y pueblo en general, el 1º de mayo del 1959 es un momento de demostrar la unidad que se va forjando, junto al gobierno, por una Cuba nueva, que iba más allá de los intereses particulares de determinados sectores obreros; eso fue lo que pasó en Camagüey.
En la ciudad se realiza un desfile de pueblo por las calles y un acto en el Casino Campestre encabezados, los dos, por el Comandante Camilo Cienfuegos. Al inicio del acto, recuérdese que el jefe militar de la Provincia es Hubert Matos, Camilo se da cuenta que los representantes del Partido Socialista han sido excluidos de la lista de oradores y plantea que se deben incluir, porque si no están los comunistas, entonces no hay unidad.
La impronta de Camilo
En el resumen del masivo acto, Camilo aclara interpretaciones realizadas a su carta a Fidel del año anterior sobre el paso de la columna invasora por Camagüey, reconoce la actuación revolucionaria de los camagüeyanos y, en especial, la de Alfredo Álvarez Mola, Alfredito.
Además, conocedor e identificado con el proyecto revolucionario de Fidel, que va más allá de simples cambios en el país y del enfrentamiento que se avecina con los enemigos internos y externos de la Revolución, se refiere a la necesaria unidad del pueblo para la defensa de la Revolución: “Los obreros quieren instrucción militar y nosotros les daremos a esos obreros instrucción militar.”
Fuentes:
-Gálvez, William: camilo señor de la vanguardia. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979. p. 415.
-Marrero de la Vega, Abel: “La primera vez que se celebró en Camagüey el Primero de Mayo”. En Adelante, 1º de mayo de 1979.


