Cada octubre vuelve Camilo
Muchos aseveran que Camilo, simplemente Camilo, se fue alo profundo del mar; otros juzgan que al espacio silencioso y frío donde habitan las galaxias y que desde ellas nos mira a ver si cumplimos el juramento de lealtad a la Revolución, como él lo hiciera a Fidel desde los días de México. Otros dicen que se ha marchado a las montañas, para desde allí bajar al llano a tomar con su Thompson poblados y carreteras, como si siguiera en combate. Pero otros creemos más firmemente que Camilo todavía desanda de verde olivopor lasinsondables esencias del alma cubana.
Miles le buscaron al saberse su desaparición mientras remontaba en una ligera nave aérea la distancia entre Camagüey y La Habana. El trágico incidente quedaríaretenido en nuestros recuerdos. Fueron días aciagos. La fuerza misma del desgarro y la no resignación a su pérdida nos ha hecho perennemente seguirle buscando, ya no por mar y cayerías sino por entre nuestros corazones y recuerdos, para intentar verle en su sonrisa y en sus combates que librara por nuestra libertad. Así vale seguir buscando a ¡ese,Señor de la Vanguardia!
Cuba ya no podrá sacar jamás de la memoria colectiva aesehombre de trayectoria singular de vida, por sus obras para bien de muchos, por el derroche de sacrificios y amor a cambio de nada material, sino porsalvar a desvalidos y necesitados; por sus luchas para hacer alcanzable la libertad y la dignidad humana. Por sus trabajos revolucionarios para forjar el altruismo de los hijos de su patria. Por luchar sin descanso por la felicidad de muchos. Y por su juramento de fidelidad inquebrantable al conductor de la Revolución y al Gobierno nuevo, que promovería leyes favorecedoras de la dignidad y la justicia popular.
La muerte de Camilo no es muerte de verdad
Al timonel de la nave de la Revolución tocaría sacar al pueblo delaturdimiento de aquel 28 octubre de 1959, confirmada la desaparición física y la no recuperación del querido comandante rebelde y acompañantes. Una vez más se confirmaría la genialidad de conductordel Comandante en Jefe Fidel, al transmitirle al pueblo la verdad de lo ocurrido y a ese mismo pueblo resistido a la fatalidad alentarlo:«en el pueblo hay muchos Camilo». Fue su exhortación a reponer voluntades y a seguir librando la misma batalla de Camilo por Cuba.
Egipto y Grecia antigua adoraban y rendían culto a dioses resultantes del imaginario individual y colectivo.Para los cubanos, en el proceso de sus luchas por la independencia nacional, surgieron hombres bravíos devenidos paradigmas reales,—algunos,podría suponerse,fueron resguardadosporfuerzas sobrenaturales para evitar sucumbir de la primera embestida—, que afrontaron venturas y desventuras superiores a las de los dioses de la antigüedad. Fue rara coincidencia que generó en nuestra epopeya admiración, simpatía, devoción, confianza, familiaridad, apego y lealtadsin parigualaesas vanguardias de carne y huesos;desafiantes de la muerte y anhelantes de victorias.
De Céspedes a Fidel Castro la lista es significativa ycobra realce por haber crecido en esta pequeña Isla-archipiélago,colocada por azar de la naturaleza entre dos continentes. En esta apretujada síntesis tales creencias y glorias, merecidas a golpe de luchas y triunfos, colocan muchasrazones para seguirle en su paso de forjador de pueblos y de destinos realizables,en la consecución de batallasque todavía sospechamos libra, mientras no haya niño sinsonrisa feliz como la suya;y ser humano sin justicia y paz; y guerras genocidas por parar.
Por todo, soy de los “creyentes” en que Camilo Vive en todos los que luchan contra poderosas fuerzas en este mundo.


