Como destellos de bronce brilla Guillén en su Camagüey

Fotos: José A. Cortiñas Friman
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La luz del sol sobre el bronce lo fundieron en su tierra natal, sobre sus pasos, desde hoy, Nicolás Guillén acompañará nuestro diario andar en el Camagüey.

Se hizo silencio, el momento cortó la respiración de muchos, como detenidos en el tiempo de un segundo casi eterno, las manos temblorosas de la artista intentaban retirar la tela y develarnos su última creación, con lágrimas en los ojos, acompañada de tantos camagüeyanos e invitados, finalmente Martha Jiménez logra mostrarnos la transformación del barro en bronce y del metal en vida.

El aplauso y los vivas rompen el ensueño, la luz los sobredimensiona, sus ojos miran a todos, lo materializan en su tierra, suenan las voces angelicales del Coro de la Casa Cantabria y acompañan el momento, con la poesía musicalizada La Muralla, asistimos a un momento cumbre de la ciudad, el poeta “viene de andar y aquí se queda”.

Antecedentes

Desde 2012 un grupo gestor del proyecto se motivó con una convocatoria del periódico Adelante, para realizar una escultura de Guillén en su tierra. Rebeca Burón, jefa del departamento de audiovisuales del ISA, filial Camagüey, aún con la emoción del momento, accedió gentilmente a sentarse junto a mí y el colega y periodista Cerpa, en un banco de la Plaza y allí retornamos a la génesis de la historia.

Comenzaron a manejar la idea, luego la falta de financiamiento detuvo el proceso. Pero optimistas como Manuel Villalbilla, Elda Cento, Pavel Barrios, personas de la UNEAC, María Antonia Borroto y la propia artista de la plástica Martha Jiménez, continuaron intercambiando sus propuestas, con la esperanza de lograr algún día una escultura que dejara al poeta entre sus coterráneos para siempre.

La primera reunión del grupo, ya daba por seguro que el proyecto se materializaría, cómo, aún no lo sabían, pero el empeño y la nobleza de la idea confiaba en el triunfo, por eso el primer encuentro buscaba consenso para el sitio de emplazamiento.

Primero sería en la plazuela que lleva su nombre, pero para algunos estaría allá muy solo y Nicolás era un hombre de caminar y buscar a su gente, mejor más cerca de todos, finalmente, en el corazón de la ciudad, frente al otrora Bar Correo, donde realizaba sus tertulias: fue la determinación.

Otras ciudades se nos adelantaron, dice con picardía, pero como Guillén es de Cuba, es bueno que esté en el paseo marítimo de la capital o en el Museo de Cera de Bayamo, así toda la isla lo tendrá presente.

Diez años después

A propósito del 120 aniversario de su natalicio y a la buena voluntad de muchas personas, los últimos meses llenaron nuestras esperanzas.

Los ojos de Rebeca vuelven a brillar de emoción y con voz entrecortada asegura que las manos diestras y el corazón de Martha fueron dando vida a este sueño con tanta maestría.

Aún la estremece el recuerdo de la primera vez que vio el rostro de la escultura en barro. Dice que subió a una escalerilla para ponerse a su altura y que, al ver su mirada tan viva, no sabe si fue un sollozo o una expresión ahogada, lo que puso emitir como criterio.

La inmortalidad de esta obra la proporcionó la Fundación Caguayo, fundiendo en bronce cada detalle que Martha esculpió sobre el barro.

Su felicidad se resume en una afirmación: ese es Guillén. Es muy similar a una imagen en video que guarda su andar por esa área de la ciudad y al cruzar la calle se detiene bajo la lámpara, muy cerca de donde está desde hoy su escultura.

Su posición de caminante, la mirada al frente entre perdida y presente, rodeada de transeúntes, así como disfrutaba en vida, lo hace presente, vivo y nos compromete a acompañarlo desde las buenas maneras de hacer por la cultura.

La artista

Después de esperar el momento, logro llegar cerca de la escultura y de su creadora, con la sencillez y dulzura que siempre la caracterizan, se ve muy feliz y nerviosa, confiesa que todavía no se ha recuperado del momento de regalarnos su obra y hacer entrega de Guillén a su pueblo, de dejarlo ir, para que quede inmortalizado sobre su andar en esta comarca.

La reacción de los camagüeyanos

Casi una hora después de la inauguración, el sitio no se despeja, el sol y calor intenso no son impedimentos; siguen llegando camagüeyanos de cualquier edad, de cualquier sitio: los autos, motos y bicitaxis pasan y se detienen, todos quieren ver de cerca al poeta. Este hombre de las letras sigue vivo, es bienvenido de regreso y desde esta mañana de domingo, junto con las campanadas de la iglesia de la Merced, marcará un nuevo ritmo entre nosotros.

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