Una rápida revisión en “San Google” -como lo llaman algunos, por las facilidades que ofrece como motor de búsqueda- en la que utilicemos palabras clave como Cuba y Patrimonio de la Humanidad nos remite en seguida a la lista de los diez sitios de esta Isla que han merecido esa condición otorgada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Con el subtítulo de Riqueza cultural Cuba, en una de las plataformas digitales en las que se enumeran los sitios a los que la UNESCO ha reconocido con la categoría porque “por sus valores excepcionales a nivel universal representan testimonios de la cultura material de la humanidad, paradigmas de la biodiversidad o elementos naturales únicos”, el autor del texto menciona los Centros Históricos de la Habana Vieja -y su sistema de fortificaciones-, de Trinidad -y su Valle de los Ingenios, en la provincia de Sancti Spíritus-, de Cienfuegos y de Camagüey.
Además, incluye al Castillo San Pedro de la Roca del Morro y a la Tumba Francesa -ambos en Santiago de Cuba-; los parques nacionales Alejandro de Humboldt -ubicado en Holguín y Guantánamo- y Desembarco del Granma -en la provincia del mismo nombre-; así como al Valle de Viñales -Pinar del Río- y al Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras del sudeste de Cuba -Santiago de Cuba y Guantánamo.
Aprobada en el año 1972, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial deviene un relevante instrumento internacional, en tanto establece los elementos fundamentales del proceso para la declaratoria y su posterior manejo; por lo que promueve el estudio científico del patrimonio cultural y natural.
Diez son los criterios indicados para la aplicación de la Convención, entre los que pueden citarse: 1) representar una obra de arte del genio creador humano; 3) aportar un testimonio único, o al menos excepcional, sobre una tradición cultural o una civilización viva o desaparecida; 7) representar fenómenos naturales o áreas de belleza natural e importancia estética excepcionales; 10) contener los hábitats naturales más representativos y más importantes para la conservación in situ de la diversidad biológica, comprendidos aquellos en los que sobreviven especies amenazadas que tienen un valor excepcional desde el punto de vista de la ciencia o de la conservación.
NUESTROS SITIOS PATRIMONIALES
Más de una centena de lugares en Latinoamérica ostentan la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Entre los situados en la Mayor de las Antillas, el primero en obtener tan relevante categoría fue la antigua villa de San Cristóbal de La Habana, declarada como tal en 1982.
Avalaron la decisión, los criterios cuarto (La Habana Vieja con su estructura urbana basada en un sistema de plazas y plazuelas articuladas a la bahía y el puerto, así como al sistema de fortificaciones defensivas que le acompañan, constituye un ejemplo único y excepcional en América Latina y el aribe. Representa un ejemplo relevante de conjunto arquitectónico que ilustra varios períodos significativos de la historia, manteniendo una continuidad en la conservación de los tipos arquitectónicos y que preserva prácticamente intacta su trama original) y quinto (En su condición de ciudad marítima portuaria, La Habana Vieja constituye un asentamiento del período colonial americano que muestra una excepcional relación con el contexto geográfico. El crecimiento metropolitano de la ciudad de La Habana no ha impedido mantener el carácter de La Habana Vieja y la continuidad en relación con el entorno).
Fue en 1988 cuando los trinitarios recibieron la noticia de que su ciudad había sido reconocida con la condición de Patrimonio Mundial.
Los argumentos acerca de su notable variedad de edificaciones “cuya expresión transita desde lo popular y modesto hasta las variantes vernáculas más elaboradas y hasta lujosas, en las cuales se evidencia una peculiar adaptación al clima mediante patios interiores, balcones, mamparas, persianas y otros elementos propios de su arquitectura” mostraron a Trinidad como “uno de los ejemplos más representativos del urbanismo de los primeros asentamientos fundados en América en el siglo XVI y de su armónico crecimiento hasta la primera mitad del siglo XIX”.
Igualmente, se definió a la ciudad como un “testimonio vivo del uso recurrente de las técnicas constructivas y materiales locales, como muros de mampuesto o embarrado, techos de madera protegidos por tejas de barro, revoques de cal y tierra, y demás interpretaciones populares de los elementos básicos de la arquitectura, dotándola de la una fuerte unidad expresiva, con un marcado sentido del tiempo y del lugar en que fue construida. En el Valle, las Casas Haciendas, las torres campanarios, barracones, red vial, e innumerables evidencias arqueológicas son el testimonio más rico y mejor conservado del patrimonio agroindustrial azucarero caribeño de los siglos XVIII y XIX y del fenómeno esclavista asociado a él”.
El Castillo San Pedro de la Roca del Morro (Santiago de Cuba), construido entre los siglos XVII y XVIII, se alza a unos 70 metros sobre el nivel del mar, en la misma entrada de la bahía. La fortificación es el más completo y mejor preservado ejemplo de arquitectura militar renacentista en las condiciones del Caribe insular -edificado en los principios del diseño militar italiano.
Declarado como Patrimonio Mundial en el año 1997, el criterio quinto es uno de los que justifica su condición; por constituir “un ejemplo singular de la ocupación del territorio, producto de la conformación de un sistema defensivo costero en terreno virgen. Los diferentes componentes que lo integran garantizaron la protección de la ciudad de Santiago de Cuba y su puerto de las frecuentes amenazas de piratas, corsarios y potencias imperiales que intentaban dominar el Caribe insular”.
Como un ejemplo excepcional de paisaje cultural, representativo del auge histórico de la producción tabacalera en el mundo -donde las formas tradicionales de agricultura se insertan en un marco físico de altos valores naturales y escénicos- junto con manifestaciones vernáculas en la arquitectura y la cultura inmaterial define el criterio quinto al Valle de Viñales, declarado como Patrimonio Mundial en el año 1999.
Igualmente, se afirma que en las viviendas campesinas de la zona aún perviven el taburete (silla de madera y cuero de ganado vacuno), el filtro de piedra para el agua de beber, los pilones de madera para procesar granos, entre otros muebles y utensilios.
El pequeño poblado que forma parte del sitio mantiene su trazado original a partir de una calle principal. Su tipología arquitectónica es de corte popular, y en el modo de vida de sus habitantes se preservan manifestaciones de la cultura criolla -como las canciones campesinas, los instrumentos musicales típicos, las narraciones orales, las fiestas populares y la artesanía utilitaria.
Como el Valle de Viñales, el Parque Nacional Desembarco del Granma fue declarado Patrimonio Mundial en el año 1999. Ubicado en parte de los municipios de Niquero y Pilón -al sur de Granma- el lugar constituye un valioso exponente mundial, una muestra compacta e intacta del sistema de terrazas marinas emergidas y sumergidas sobre las rocas calcáreas mejor conservadas del hemisferio occidental -las cuales se extienden en la región suroriental de Cuba por más de 40 kilómetros.
El criterio octavo precisa también que esas formaciones calcáreas cubiertas de una exuberante vegetación en su mayoría autóctona, producen un contraste visual extraordinario y único a través del contorno, el color y la textura, dados por la vegetación, los acantilados, el relieve, el mar, todo lo cual se une para producir un escenario espectacular.
Las primeras plantaciones cafetaleras del sudeste de la Isla, que abarcan las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo, conservan la cultura material que sobrevivió de las magníficas haciendas cafetaleras levantadas a finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Al valor histórico, arquitectónico y arqueológico se incorpora el paisaje transformado por el hombre. Este sitio declarado Patrimonio Mundial en el año 2000 está conformado por 171 edificaciones agroindustriales que constituyen una muestra material de un acontecimiento histórico de gran importancia, la Revolución de Haití.
Otros criterios, como el tres -según el cual este complejo industrial cafetalero “constituye el testimonio más antiguo de su tipo que ha sobrevivido desde los orígenes de la cultura cafetera en el ámbito americano- apoyan la decisión de considerar al lugar en la lista de la UNESCO.
En el año 2001, otro parque nacional, el Alejandro de Humboldt, fue declarado Patrimonio Mundial. Cercano a él se encuentra la comunidad Caridad de los Indios, la última población descendiente directa de los aborígenes cubanos.
Los argumentos para esa declaratoria se sustentan en los criterios nueve (el parque representa el más grande remanente de los ecosistemas montañosos conservados de Cuba, caracterizado por ser uno de los principales centros evolutivos del Caribe… Posee los mayores niveles de biodiversidad y endemismo de las islas occidentales y es uno de los mejores y más completos representantes de los bosques tropicales insulares húmedos del neotrópico) y diez (el parque posee los hábitats naturales más representativos e importantes para la conservación de la biodiversidad en el Caribe insular. El mismo encierra 16 formaciones vegetales de las 28 descritas para la nación… El sitio reporta uno de los mayores índices de endemismo para el Caribe insular con 905 especies).
Al Centro Histórico de la hermosa urbe cienfueguera, con considerables valores urbanísticos, arquitectónicos, paisajísticos, ambientales, naturales y comerciales -estrechamente relacionados con el mar- le fue conferida la condición de Patrimonio Mundial en 2005.
De esa ciudad situada en el centro del país, se reconocen la permanencia de sus plazas y paseos, la amplitud de sus calles y la línea de fechada corrida de estilo clásico sin portales.
Los criterios dos y cuatro -según los cuales Cienfuegos es el primer y excepcional ejemplo de un conjunto arquitectónico representativo de las nuevas ideas de modernidad, higiene y orden en el planeamiento urbano desarrollado en América Latina en el siglo XIX- certifican tal categoría otorgada por la UNESCO.
El Centro Histórico de la ciudad de Camagüey fue declarado como Patrimonio Mundial en el año 2008. La villa -una de las primeras fundadas por los españoles en la Isla- se desarrolló sobre la base de un patrón urbano irregular; cuyo sistema de plazas, plazuelas, calles sinuosas y callejones determinan su carácter excepcional entre las ciudades coloniales de Latinoamérica.
Los criterios cuarto y quinto para su declaratoria como sitio patrimonial argumentan que “la arquitectura monumental y la domestica forman un conjunto urbano homogéneo, donde es posible encontrar expresiones arquitectónicas correspondientes a los distintos periodos de la evolución de la urbe”; además de que el Centro Histórico “constituye un ejemplo excepcional de asentamiento urbano tradicional”.
EN RESUMEN…
La categoría de Patrimonio Mundial que otorga la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) comprende la evaluación de la autenticidad, la integridad y el manejo de los sitios.
La diversidad del legado cultural y natural de la Mayor de las Antillas ha posibilitado que sean varias las tipologías de los sitios cubanos inscritos. Por ejemplo, entre los sitios culturales se encuentran varios centros históricos, como el de La Habana Vieja, Trinidad, Cienfuegos y Camagüey. Como monumento o edificio, el Castillo de San Pedro de la Roca; y como paisajes culturales, el Valle de Viñales y el Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones de café del sudeste de la Isla. También, dos sitios naturales ostentan la condición.
Diez sitios de nuestro país forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial. Nos corresponde a los habitantes de esta nación proteger y preservar los valores que nos reconocen como tal.











