Día especial…

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En no pocos lugares  del mundo se celebra el segundo domingo de mayo como Día de las madres, asunto este que constituye una formalidad, desde mi punto de vista, pues todos los días deben ser días de las madres si tenemos en cuenta lo que significan ellas para cada uno de nosotros y de lo que son capaces de hacer en todos los sentidos.

Para nada soy de las que piensan que “. ..madre existe una y padre es cualquiera…”, como reza en un dicho popular y que aborrezco tremendamente, no, porque los padres juegan también, un papel fundamental en la existencia de toda persona, sin embargo nosotras, sin lugar a dudas somos vitales, pues el  solo hecho de sentir que llevamos un ser dentro nos cambia hasta el pensamiento. ás allá de eso, caminamos ,trabajamos, corremos detrás de un ómnibus si hay que hacerlo, hacemos guardias, estamos de pie tal vez largas horas ,y mucho más, con ellos dentro, y sin quejarnos en la mayoría de los casos, porque la vida nos ha dotado de una fortaleza especial que sólo nosotras sabemos y experimentamos.

Se extraña este año el ir y venir de tantos comprando postales para ese día, cosa que en nuestro país ya constituye un hábito y se las obsequiamos hasta a las amigas, vecinas, compañeras de trabajo, en fin, a muchas mujeres que hasta sin tener esa condición, se las regalamos por el solo hecho de ser atentas y demostrar nuestra amistad.

Este también será un festejo diferente, pues no podremos manifestar a plenitud nuestros sentimientos como quisiéramos, pero siempre lograremos ofrecer nuestro homenaje de las mil maneras que encontremos y busquemos, pues la creatividad nos sobra y la demostramos a diario cuando vemos en cada jornada alternativas que se toman para llevar a cabo un sin número de tareas que nunca sospechamos tendríamos que acometer. Aprovechemos entonces, y respetando la tradición, este segundo domingo de mayo especial, para expresarles el agradecimiento y lo que les debemos a las mujeres insomnes que regalan amor.

Los que la tengan físicamente entre ellos, y los que como yo, ya no la tengamos aquí, recordémoslas con ese desvelo que las caracterizaba, con ese afán de aparentar siempre que todo estaba bien, nunca desalentadas, aunque por dentro y como también dice otro dicho popular “…la procesión vaya por dentro…”, pues indiscutiblemente como ellas nadie , son insustituibles e imprescindibles para la vida de cualquier ser humano.

Los invito a demostrarles el amor que les profesamos y a ser mejores, más dedicados y consecuentes con ellas, este, y todos los días.

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