Pues que con las glorias no se olviden las memorias, como decía mi abuela y reza en ese refrán popular, al que echamos manos con frecuencia cuando nos parece que por mucho que podamos tener, o estemos disfrutando, no podemos perder la prudencia, el sentido común y por qué no, hasta nuestra pertenencia y respeto hacia el lugar donde nos encontramos y estamos.
Sí, digo esto, porque con la llegada del verano todos nos sentimos más libres, liberados de ataduras que posiblemente, en el resto del año, nos tienen un tanto más rígidos en nuestro actuar diario.
¡Pero, cuidado!, y vuelvo al dicho que mencioné, mientras te encuentres en un parque, espacio público, institución o recorrido de los que ha programado la Oficina del Historiador como parte de su amplio plan, no descuides mantener las reglas higiénicas, la compostura y la protección de nuestro ornato y patrimonio; sobre todo, procura que los niños, esos a los que estamos en el deber de educar en cada momento, no lo olviden tampoco.
Disfrutar de momentos agradablespara reponer energías y enfrentar nuevas tareas por venir, que pueden ser artísticos, recreativos o de otra índole, no implican votar papeles en lugares indebidos, subirnos a un banco o denigrar de alguna forma,con nuestro proceder, el entorno. No, no perdamos nunca de vista ese lema o eslogan que promovimos al cumplir nuestra Villa sus 510 años de fundada, que dice… “Camagüey, orgullo que nos define”.
Por eso, les propongo continuar disfrutando estas opciones que con tanto amor se han diseñado para la temporada estival, pero como les decía ¡…sin olvidar las memorias!


