Por: Yanetsy León González
En un grabado de Eduardo Laplante de mediados del XIX, que es una vista de Puerto Príncipe (hoy Camagüey), la ciudad aparece capturada en una escena de la historia, rodeada de la atmósfera de la época colonial. Esta obra, más que una simple ilustración, es un testimonio visual de la época y, a su vez, una semilla de lo que ha sido la relación entre el arte y la construcción de la identidad camagüeyana.
Por eso, el 15 de abril, Día Mundial del Arte, invita a reflexionar sobre el poder transformador del arte en nuestras vidas. En el caso de Camagüey, esta fecha cobra una relevancia especial, pues la ciudad ha sido testigo de una profunda evolución artística que se refleja no solo en sus monumentos históricos, sino también en las obras de los artistas locales que han sabido capturar y preservar la esencia de la ciudad a lo largo de los siglos. Desde la intervención de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, la conservación y promoción de este patrimonio se ha convertido en una de las piedras angulares de su identidad.
Entre lo extranjerizante y lo autóctono
La representación artística de Camagüey ha recorrido diversos caminos. En los primeros siglos de la colonia, los grabadores del XVII y XVIII, aunque influenciados por una cosmogonía extranjerizante, no lograron despojar a la ciudad de sus elementos más auténticos. Un ejemplo significativo de esta tendencia es la ilustración del ataque del corsario Henry Morgan a la villa de Puerto Príncipe, donde la ciudad aparece como un personaje secundario en la acción, pero su presencia es clave para entender el contexto histórico. Estos primeros trabajos no solo ayudaron a dejar testimonio de la ciudad, sino que contribuyeron a cimentar una identidad cultural visual, que hoy sigue vigente en el imaginario colectivo de Camagüey.
El legado de los artistas locales
Con el paso del tiempo, los artistas camagüeyanos se han encargado de representar su ciudad desde diferentes perspectivas. La añoranza por el pasado, la preocupación por la conservación del patrimonio y, sobre todo, el amor por la ciudad, han sido recurrentes en las obras de pintores y escultores. Entre los más destacados se encuentra Jorge Santos, conocido como el Pintor de la Ciudad, quien dedicó gran parte de su obra a la representación de los espacios urbanos camagüeyanos.
También sobresale Ileana Sánchez, cuya serie de obras como Amor por mi ciudad, Volando por mi Ciudad y Desde mi ciudad capturan la esencia de Camagüey a través de representaciones, que evocan la vida cotidiana y los elementos más simbólicos de la ciudad. Sus obras, especialmente sus interpretaciones de los personajes del teatro vernáculo cubano, se han convertido en símbolos de la ciudad y un testimonio de la identidad.
Redescubrimiento del barro
Otro de los grandes aportes a la tradición artística camagüeyana ha sido el trabajo de ceramistas como Nazario Salazar y Oscar Rodríguez Lasseria, quienes han logrado un redescubrimiento de la cerámica camagüeyana. Salazar, desde los años ’70, se ha destacado por su habilidad para reinterpretar las formas y técnicas de los maestros alfareros de la ciudad. Sus cerámicas caladas son una muestra de su profunda conexión con la tierra que lo vio nacer.
La plaza del carmen y más allá
El arte camagüeyano no solo vive en las galerías, sino también en el espacio público. Las obras de Martha Jiménez, como las famosas “mulatas gordas” que decoran la Plaza del Carmen, son un claro ejemplo de cómo el arte puede integrar el patrimonio cultural y la vida cotidiana de los ciudadanos. Jiménez, quien ha afirmado que “Camagüey me dio su barro y aquí me desarrollé”, refleja en sus esculturas la riqueza de los personajes cotidianos que habitan la ciudad, y cómo estos contribuyen a la creación artística.
La Galería Fidelio Ponce De León
La Galería Fidelio Ponce de León, parte integral de la Oficina del Historiador de la Ciudad, ha sido clave en la promoción y visibilidad de la creación artística contemporánea en Camagüey. Desde su inauguración en 2002, ha albergado numerosas exposiciones colectivas y personales, tanto de artistas locales como internacionales.
También se ha convertido en un espacio para performances como Resurrección, Palimpsesto a Miguel Barceló; donde los artistas Joel Jover e Ileana Sánchez, en febrero pasado, transformaron el espacio del patio en un escenario efímero de creación artística. La interacción de los artistas con el público y la fusión de diferentes lenguajes artísticos (pintura, performance, música) hacen de estos eventos una experiencia que conecta el arte con la vida urbana de la ciudad.
Un puente entre pasado y presente
A través de los siglos, el arte no solo ha representado la ciudad, sino que ha sido un agente activo en la fijación de su imagen y en la configuración de su memoria colectiva. Cada trazo, cada color, cada forma plasmada en lienzos, esculturas o grabados, ha ido marcando la forma en que los habitantes y visitantes perciben y viven Camagüey. El arte ha sido, y sigue siendo, el medio en el cual se encarna el alma de la ciudad.
La Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, a través de su apoyo a la preservación y promoción del patrimonio artístico, juega un papel crucial en la creación de un legado que no solo se celebra en las galerías y museos, sino también en las plazas y las calles de la ciudad. El arte camagüeyano sigue vivo, y es un testimonio de la resiliencia, la creatividad y el amor por la ciudad que caracteriza a sus habitantes.


