Le ha ocurrido a usted alguna vez, que una tarde o noche haya decidido salir y sentarse en uno de los parques o espacios públicos de los que abundan en nuestra ciudad, a disfrutar del fresco, meditar o “desconectar”; como suele decirse, y tropezara con personas hablando en voz muy alta, con una música estridente, prácticas deportivas indebidas y hasta peligrosas para quienes ahí concurren, u otros sucesos que entorpecen la paz y la tranquilidad de estos lugares?
Si no le ha sucedido es usted dichoso, pues en honor a la verdad, estos casos están ocurriendo con frecuencia; no solo en nuestra ciudad, donde poseemos tantos sitios como los que mencioné, sino también en otras partes del país. Creo es muy necesario detenernos en esto, y pensar que existen muchos modos de agresión a los demás, y este es uno de ellos: irrespetar las normas de convivencia.
El respeto, la adecuada comunicación entre los seres humanos, se torna fundamental en nuestros días para mantener la armonía a nivel social. Desde mi punto de vista, todos debemos poner nuestro granito de arena para lograr una mejor sociedad, esa a la que aspiramos. Nos asiste el deber ciudadano, por sobre todas las cosas, no solo de preocuparnos, sino de ocuparnos por erradicar estas conductas que afean y denigran la integridad y civilidad del camagüeyano; esa que siempre nos hemos preciado de poseer.
Por eso considero que todos debemos contribuir a mantener ese lema que nos viene representando desde que esta Villa cumplió sus 510 años de fundada, el pasado febrero; ese modo de decir que define muchas esencias: “Camagüey, orgullo que nos define”.


