Los camagüeyanos sentimos sano orgullo por ser los primeros en muchas cosas. Voy a citar algunas de esas que nos hacen únicos, a propósito de celebrarse nuestro aniversario 512.
Aunque la historia aún no lo divulga de esa manera: Joaquín de Agüero fue el primero en darle la libertad a sus 7 esclavos en 1843, más de 20 años antes que lo hiciera El Padre de La Patria en la Demajagua en 1868.
Otro de esos grandes acontecimientos que nos enorgullecen es sin dudas la llegada de la radio a “El Camagüey”, en la habitación cifrada con el número 221 del Hotel Plaza, parece que el tiempo se detuvo en aquel instante en que los adelantados: Luis Casas Romero y su hijo, Luis Casas Rodríguez realizaron la primera transmisión radial fuera de la Habana, el 16 de enero de 1924. Solo 2 años despues de su llegada al país.
También la llegada temprana del ferrocarril a la Villa, es otro de esos motivos que nos hacen especiales. Su desarrollo propició el acercamiento entre las familias del carril, las que se sienten como parte indisoluble del patrimonio industrial camagüeyano, desde donde nacieron historias de patriotismo que aportaron al desarrollo de esta comarca.
Una más
El traslado de La Real Audiencia en 1800, desde Dominicana a la Villa de Puerto Príncipe, la convirtió en la Primada de América y trajo a nuestra tierra cultura y progreso, pero además fue la primera institución de su tipo en dar empleo a una mujer… la jueza Francisca Salas en 1925, ejerció allí su profesión.
La Real Audiencia de Camagüey, además de traer prosperidad y cultura a la comarca, fortalecer el comercio y la visita de ricos hacendados de toda la isla, propició la publicación en imprenta de la primera obra literaria escrita en Cuba: Espejo de Paciencia, también se abrió el primer teatro en la Villa, llamado el Fénix, donde hoy se encuentra el Tasende. Muchos negocios y la confluencia de importantes letrados se establecieron en Puerto Príncipe, por aquellos tiempos gracias al cambio de sede de la Real Audiencia.
La Arquitectura
El mayor orgullo para quienes habitamos esta tierra de poetas y artistas, es sin dudas la preservación de su centro histórico, mágico, laveríntico y de hermosas edificaciones que cuentan el devenir histórico de sus hijos.
Los que disfrutamos al saber que vivimos en una hermosa ciudad, no podemos dejar de pensar en La Oficina del Historiador. Más de un cuarto de siglo con amor y entrega a la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, puede apreciarse con solo mirar a José Martí en su parque, la restauración de nuestra plaza fundacional , a la Avellaneda en el nacimiento de su calle o simplemente al recorrer un callejón o una plaza.
En cada ricón está la mano de La Entidad, que apuesta por avivar un puente de historia entre el pasado y el presente, con la salvaguarda de sus tradiciones.
Por todo eso, esta ciudad de leyendas y encanto, invita a perderse entre sus callejones y a regresar a la emotiva fecha de su cumpleaños 512, que nos compromete a continuar laborando en el cuidado de sus espacios, para mantener tan alta distinción, esa que nos hace decir con sano orgullo… Camagüey, patrimonio cultural de la humanidad.


