La Constitución de Jimaguayú, un referente en la historia constitucional cubana

Foto: Archivo OHCC
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Firmada el 16 de septiembre de 1895 en los campos de Jimaguayú, como tributo al patriota Ignacio Agramonte, esta constitución instituyó al Consejo de Gobierno como autoridad suprema de la República, con funciones legislativas y ejecutivas. Refrendó la esencia democrática y demostró la madurez de la contienda emancipadora de 1895-1898.

Los campos de Jimaguayú son sagrados, lo fueron desde 1873 cuando el insigne patriota Ignacio Agramonte Loynaz cae en combate. Martí, entre sus escasas pertenencias en el exilio, poseía tierra de Jimaguayú. Luego, Máximo Gómez, escoge este sitio histórico para la celebración de la primera Asamblea Constituyente de la contienda emancipadora del 95, para rendir homenaje a uno de los padres fundadores de la nación.

La Constitución de Jimaguayú tiene sus antecedentes en la conformación de un pensamiento constitucionalista en la Isla, en especial las constituciones de la República en armas de Guáimaro y Baraguá; esta última apenas conocida.

La labor de preparación de la guerra dirigida por José Martí, con la máxima de una «República con todos y para el bien de todos», anunciaba para el futuro una carta magna que superaría las discrepancias que se habían generado en Guáimaro, relacionada con la división de los poderes militares y civiles.

De esta forma, en el Manifiesto de Montecristi, se expresaba «Cuba vuelve a la guerra con un pueblo democrático y culto …», aspecto esencial de la futura Asamblea que tuvo lugar en Jimaguayú entre el 13 y 16 de septiembre de 1895. En ella se instituyó al Consejo de Gobierno como autoridad suprema de la República, con funciones legislativas y ejecutivas y una concepción de Estado.

Por otra parte, el texto breve con 24 artículos y una participación de veinte asambleístas en representación de todos los cuerpos del ejército, reconoce por primera vez a la Isla con el nombre de República de Cuba; también asumió la validez del texto por dos años. Aspectos superiores a la Constitución de Guáimaro.

El documento refrendó la esencia democrática y estableció un esquema organizacional que el jurista e investigador Dr.C Carlos Manuel Villabella Armengol, considera que fue «[…] una sagaz solución […] de la autonomía militar […] pero acogida a formas legales y republicanas».

Y así, para orgullo de los camagüeyanos, nuevamente Salvador Cisneros Betancourt, destacado patriota principeño, ocuparía la Presidencia de la República; mientras los cargos de General en Jefe y Lugarteniente del Ejército Libertador serían asignados a Máximo Gómez y Antonio Maceo, respectivamente. La carta magna rectora de los principios democráticos de la contienda marcó la madurez de la misma.

Un acontecimiento singular relacionado con la Constitución de Jimaguayú que pocos cubanos conocen, es el hecho que hasta el 2015 se creía que el único ejemplar que existía se encontraba en el Archivo Nacional de Cuba, el mismo posee una mancha de tinta al derramarse el tintero durante la firma de los participantes.

Sin embargo, especialistas del Museo Oscar María de Rojas (Cárdenas, provincia de Matanzas), develaron la presencia de otro ejemplar original, que en 1943 había sido reconocido y divulgado por el periódico El Mundo, aunque luego pasó al olvido traspapelado entre los numerosos documentos que posee la institución.

La noticia de su hallazgo fue avalada por el certificado de autentificación y donación realizado por el coronel Francisco López Leiva, partícipe del acontecimiento como Jefe del Estado Mayor de la Segunda División del Cuarto Cuerpo del Ejercito Libertador, y representante del mismo en la Asamblea de Jimaguayú como Secretario de la Mesa. El propio Oscar María de Rojas, da acuse de recibo a tan importante documento.

La Constitución de Jimaguayú, por su trascendencia como documento legal que dio al país una concepción de Estado, desde el 2015 se encuentra inscrita en el Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.

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