Su andar despacioso y su color oro viejo, lo hacen parecer salido del pasado. Va acompañado de un cinematógrafo por sitios céntricos de la ciudad: es Lucius, una estatua viviente que este sábado me sorprendió frente a la Iglesia de la Soledad. Su reverencia casi imperceptible me dejó llena de curiosidad, por lo que fui a su encuentro.
Tuve que esperar a que finalizara su performance y una sesión de fotos con niños y jóvenes, para poder dialogar con la joven que encarna actualmente a este personaje del teatro callejero: la actriz y locutora Evelin Echazabal Antúnez.

La especialidad
Esta modalidad muy popular en el mundo y en otras ciudades cubanas, va ganando seguidores acá en nuestra comarca.
Las esculturas vivientes en Camagüey han tenido mayor notoriedad de la mano de Teatro de Luz, dirigido por Jesús Ruedas Infante. Evelin encarnaba allí a la deidad Ochún (Virgen de la Caridad), pero hace algún tiempo heredó a Lucius de un actor que fue a vivir al extranjero y quiso dejar su querido personaje en buenas manos, legándoselo a ella.
El 2 de febrero, como regalo a la ciudad por su Aniversario 510, el hombre del cinematógrafo volvió a ver la luz, ahora con pasos femeninos; detalle que también sorprende al espectador, pues generalmente este rol lo asumen actores masculinos.
La reacción del público
Mientras esperaba que el personaje terminara su performance frente a los curiosos transeúntes, me encantó ver la reacción de los niños que, en vez de correr, querían tocar y hablar con la estatua. Según la actriz, en esta modalidad teatral no se habla, solo se expresa con el cuerpo y gestos discretos. Le resulta muy difícil dejar a los niños en espera de una respuesta, pero eso es parte del encanto.
Así va Lucius con su andar cansado, evocando más de un siglo de cinemateca en Cuba y haciendo pensar a los espectadores sobre el séptimo arte, que también tiene un lugar privilegiado en Camagüey.

Satisfacciones
El regreso de la actriz al encuentro con el público es reciente, pero ya Evelin experimenta grandes sensaciones, pues como asegura… “los actores nos debemos al público, nada es mejor que su aplauso”. Ver a Lucius ante tantos teléfonos celulares, que hacen y publican fotos de sus dueños junto al personaje, es motivo de orgullo.
La llamada Calle de los Cines en Camagüey (segmento de la calle Ignacio Agramonte, entre República y la Plaza de los Trabajadores) debe su nombre a la existencia ahí del primer cinematógrafo del territorio, a comienzos del siglo pasado, en el sitio que ocupa hoy el restaurante La Isabella. También a la confluencia de salas de cines y sitios vinculados al séptimo arte, en la ciudad.
Estas razones, así como la centralidad de la arteria, motivaron la intervención urbana acometida en este tramo de la calle bajo el liderazgo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, como parte del Programa Ciudad 500.
Despedida
Entonces, ante la mirada expectante de otros niños que llegaron después al performance y se quedaron revoloteando en derredor nuestro, Lucius vuelve a tomar su cámara, se la echa al hombro y regresa a la Calle de los Cines. Atraviesa la Plaza de los Trabajadores, endereza por San Ramón y así, lentamente… de camino a la Plaza del Carmen, desaparece; dejándonos la ilusión de un próximo reencuentro.


