Desde pequeño jugaba con un micrófono de mármol, trofeo de su abuelo como premio en un Festival Nacional de la Radio. Aquel niño imaginativo que jugaba a ser locutor, seguía los pasos de su abuelo, quien de pequeño hacía lo mismo: él era su modelo a seguir.
Desde el máster de la Emisora Cadena Agramonte, Ernesto Rivero Nápoles (Riverito), convertido ya en locutor, realizador de sonido y estudiante de periodismo; nos acerca hoy a la figura excelsa que fue para Camagüey y la radio elmaestro de la palabra, Francisco Rivero Rodríguez, el abuelo querido de quien siguiera los pasos.

Rivero
A Rivero lo conocí a finales de los 90, cuando comenzaba a acercarme a la magia de la radio. Fue mi profesor de locución y quien me propuso hacer una sección dedicada a los animales afectivos en su segunda casa: el Programa Meridiano. Nunca pensé que mi maestro se iría tan pronto, pues parecía eterno.
Hace mucho que quería hacerle una crónica y nada mejor que teniendo como fuente a su heredero, a quien acabo de descubrir. Riverito, con su físico y seriedad para hablar, me lo recuerda todo el tiempo.Con este propósito nos sentamos en el máster de la Emisora (Cadena Agramonte),a la que Rivero dedicó gran parte de su vida y, con una conversación diáfana, entre anécdotas familiares y recuerdos, comenzamos a escuchar su voz en varios matices: la del periodista incisivo detrás de la respuesta a los problemas, la del narrador de dramatizados, el declamador que enamoraba y también la del profesor exigente.
Su vida al servicio del pueblo
Tan versátil profesional nació en Cumanayagua, provincia de Cienfuegos, pero en varias entrevistas siempre dejó claro que era camagüeyano de corazón, porque aquí estaba su familia y su obra para apoyar a la Revolución; no en vano ostentaba con todo cariño su título de Hijo Adoptivo de esta ciudad, distinción que hizo valer con su actuar.
Comenzó en la década del 50 a acercarse a los micrófonos en actos públicos, comomaestro de ceremonias del Club Ferroviario. En 1956 logró entrar al Colegio de Locutores y con esa evaluación hizo sus primeras horas de noticias en las emisoras CMHW, CMJK, luego Radio Legendario y finalmente Radio Cadena Agramonte.
Fue desde Radio Legendario donde anunció al pueblo camagüeyano la traición de Huber Matos a la Revolución naciente, hecho que narraba con gran orgullo a sus discípulos.
En 1960, junto al querido locutor también desaparecido, José Luis Cadenas, formaron parte del primer canal de televisión en Camagüey, el Canal-11;donde trabajó en espacios noticiosos y como presentador de musicales. Este fue el primer canal fuera de La Habana, que hubo en Cuba.
Cumplió varias funciones ligadas al devenir histórico del país, como fueron ser “la voz” de la famosa zafra del 70 (de nuevo junto a José L. Cadenas), director de la Emisora Provincial Radio Cadena Agramonte durante 10 años y Director Provincial de Cultura; también se desempeñó como Secretario del Partido Comunista en el Municipio Camagüey.
De su década como directivo de la radio siempre comentaba con orgullo sano, el haber contribuido a la consolidación de las emisoras municipales de Florida, Santa Cruz del Sur y Guáimaro; además de la fundación del Conjunto Dramático Nino Moncada, donde se desempeñó como narrador en varias obras radiales.
Desde Meridiano
Hacemos una pausa en nuestras evocaciones y escuchamos su voz desde la sección Estudio Dos, del programa de facilitación social Meridiano, tribuna que lo dio a conocer ante el pueblo; ese que lo respetó y admiró desde 1988, hasta sus últimos días en la tierra. Fue el alma de ese espacio y la confianza de sus oyentes para denunciar, enfrentar y solucionar deficiencias y situaciones que afectaban al pueblo; de allí que sus seguidores lo calificaran como “la voz del pueblo”.
Riverito se emociona en este punto, hace una pausa y comparte un recuerdo. Me cuenta que en una ocasión que estaba enfermo y no fue a la escuela, insistió a su abuelo para venir con él a la emisora, pues le encantaba acompañarlo. De ese día no puede olvidar que la responsabilidad con la sección era tal, que su abuelo, habitualmente tan calmado, ante la demora de un organismo para dar respuesta se acaloraba y lo hacía salir del estudio, para que no lo viera así; pero no soltaba el teléfono hasta tener la respuesta que esperaba el oyente.

Premios
Varios reconocimientos llenaron su hoja de servicios, entre ellas:laDistinción por laCultura Nacional ylospremiosNacional de Radio, por la Obra de la Vida y Maestro de Generaciones en locución.Le fue otorgada además la condición de Hijo Adoptivo de la Ciudad de Camagüey.
Pero sin dudas, el mejor homenaje a sus enseñanzas es el de perpetuar en el tiempo sus secciones, primero “Estudio- Dos” (la que hizo hasta el último aliento) y luego “en Línea con el Pueblo”, que lleva adelante la locutora Sandra MartínezSedrés. Su legado está actualmentetambién en la sección “Un tema, una opinión”, a cargo de la periodista Gleibis GómezDurvas. Tanto Sandra como Gleibis fueron alumnas de Riveroy, con el apoyo de los periodistas Alex López Almaguer y Juan Mendoza Medina, han sabido poner en alto las lecciones de su maestro, al continuar cumpliendo el compromiso de la radio con su audiencia.
Cerramos la transmisión
Debo decirles que Riverito (como es llamado su nieto en el medio), no solo heredó del abuelo sus dotes de locutor y su seriedad en el carácter, también lleva consigo sus inquietudes periodísticas; las que asegura, deben ser ejemplo para los jóvenes que se adentran en esa bella profesión, para llevar la luz de la noticia hasta su máximoesplendor. Para Francisco Rivero, que el cierre de cada transmisión radial dejara un saldo positivo, constituía: el deber cumplido; y así nos lo hacía saber y exigía.

Fue un placer dedicarle esta crónica a mi querido maestro de la palabra, pues mi deuda de cariño y gratitud será eterna. Y, desde el control maestro de Radio Cadena Agramonte y con una despedida al estilo radio, termino mi texto: “en el control de sonidos Ernesto Rivero y una servidora, Jesmir Varona Socías, les desean feliz Día del Locutor”.


