Parque Agramonte: ¿parque de los patinadores?

Fotos: José A. Cortiñas Friman
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Varias denominaciones: Plaza de la Iglesia Mayor, Plaza de la Constitución, Plaza de Armas, Plaza del Recreo y Plaza de la Reina definieron durante otras épocas históricas uno de los más céntricos sitios de la Ciudad de los Tinajones. Al actual Parque Agramonte, punto fundacional a partir del cual se estructuró la trama urbana de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe (fundada en el siglo XVI) también podríamos llamarlo hoy Parque de los Patinadores.

Diariamente, confluyen allí diversas generaciones de camagüeyanos que aprovechan lo fresco y acogedor de este espacio al aire libre para satisfacer sus necesidades de socialización y esparcimiento. Desde niños muy pequeños -quienes incluso “entrenan” en el parque sus primeros pasos- hasta abuelos que acuden a compartir con sus amigos o con el resto de la familia hacen estancia en el lugar que también, lamentablemente, se ha convertido en una especie de pista de patinaje.

En detrimento de sus valores como área pública perteneciente al Centro Histórico de la urbe -y, específicamente, a su segmento más antiguo, declarado en el año 2008 Patrimonio Cultural de la Humanidad– una cifra considerable de infantes y adolescentes utiliza cotidianamente el sitio para practicar sus habilidades en un deporte para el cual no existe en Camagüey la instalación adecuada.

“Solamente La Habana, Cienfuegos y Sancti Spíritus cuentan con pistas de patinaje. Sin embargo, en varias competiciones nacionales de las categorías para niños, nuestra provincia está al mismo nivel que esas que sí tienen un lugar con las condiciones ideales para los entrenamientos”, comentó a este sitio web, el jefe de la comisión técnica de la disciplina, Roylan López Ramos.

Con él -quien es además profesor de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Cerro Pelado- conversamos la pasada semana, cuando la Polivalente Rafael Fortún reunió a muchachos amantes del patinaje para que mostraran sus habilidades en el tabloncillo de esa Sala y, al mismo tiempo, los profesores les hablaran de la importancia de desarrollar las prácticas tomando todas las precauciones posibles y sin dañar el patrimonio edificado.

“Nuestra intención es que este tipo de actividades se desarrollen habitualmente, para que tanto los alumnos de este deporte en la EIDE como los muchachos que lo han aprendido de forma autodidacta y lo practican en las calles puedan ejecutar sus ejercicios de forma segura y organizada, sin cometer indisciplinas”, argumentó López Ramos.

Organizando el encuentro estaba, igualmente, Raydel Griñán Legrá, especialista de la Dirección de Patrimonio de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), quien valoró la necesidad de que ambos grupos -los mencionados por el profe Roylan- se relacionen y establezcan vínculos en favor del crecimiento del patinaje como disciplina deportiva en la provincia, y, a la vez, de la educación ciudadana.

“El principal objetivo de este evento es desplegar una labor pedagógica con ellos para que conozcan la importancia de salvaguardar el patrimonio, y así lo tengan en cuenta para realizar sus actividades”, argumentó Griñán Legrá.

Ambas instituciones, la OHCC y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) fortalecen actualmente sus alianzas para encauzar a los nuevos talentos y minimizar las indisciplinas sociales que hoy se cometen en sitios públicos del Centro Histórico como el Parque Agramonte y el Parque José Martí.

En este sentido, la competencia en la Sala Polivalente fue la primera de las experiencias. Otras iniciativas se generarán a partir de próximos convenios que pretenden firmar los mencionados organismos, para contribuir a la protección de los valores arquitectónicos de nuestra ciudad, que “constituye un ejemplo excepcional de asentamiento urbano tradicional” -como argumentan las razones para que recibiéramos la condición de Patrimonio de la Humanidad.

Néstor Basulto, Liubel Pérez, Brian Martínez, y los hermanos Yonathan y Yordan Tomas anhelan desde hace mucho tiempo un espacio propio para patinar y compartir con sus amigos y familiares. “Venimos a estos lugares porque no tenemos donde hacerlo, y muchas veces nos regañan; pero lo que necesitamos es un parque o una pista para poder realizar todos nuestros trucos sin preocuparnos por lastimar a niños más pequeños o a personas mayores.

“También nos han dicho que estamos provocando daños a los parques, y sabemos que no está bien; pero la solución es crearnos un espacio”, opinaron ellos al dialogar con este portal digital.

Que el Parque Agramonte y otros espacios públicos dejen de ser los únicos lugares en la ciudad de Camagüey donde niños y jóvenes patinadores realicen sus prácticas deportivas; y que no continúen extendiéndose las indisciplinas sociales que atentan contra la conservación de nuestro Centro Histórico, depende esencialmente de factores como la conciencia colectiva, la educación ciudadana, la voluntad institucional -y la gestión de los recursos necesarios- para que en esta porción de Cuba, (una de las primeras villas fundadas por los españoles en la Isla) la antigua Plaza de Armas no sea hoy el parque de los patinadores.

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