Siempre me conmovió la fecha del 27 de noviembre. Primero porque desde que recuerdo, celebrábamos el cumpleaños de mi papá, con la entrega de algún regalo.Tanto en tiempos buenos como en otros no tan buenos
Sin embargo, más tarde, ya cuando era estudiante, me enseñaron a respetar ese día con una connotación especial. Creo no exista una sola persona en esta Isla que no se indigne con tan bárbaro hecho.
Luego vino la época de estudiante de Historia en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, en ciudad de La Habana; y por supuesto este día era también conmemorado con actos y caminatas donde dábamos muestras de nuestra indignación y desacuerdo con tan humillante suceso.
Pero debo confesar que nunca sentí tanta emoción y tristeza mezcladas, como cuando ví el filme Inocencia. Tuve la oportunidad de apreciarlo gracias a la invitación que se me hizo por parte de la Oficina del Historiador de la ciudad; cuando se organizó una proyección, en función especial y única, con la presencia del director de la obra .
Recuerdo que dialogó mucho. Nos comentó tanto del proceso de investigación como de la producción y grabación del mismo, hasta de las reacciones del público en diferentes espacios
La película…
Realmente hoy, luego de haberla visto más de una vez, me animé a escribir este comentario; visto por esta cubana de a pie, por esta maestra de historia por encima de todo, de esta camagüeyana que nunca olvida la fecha; porque piensa que olvidarla sería renunciar a uno de los sentimientos y valores más puros de todo ser humano: el patriotismo.
Y, confieso también, que cuando salí del cine llevaba los ojos llenos de lágrimas pues la emoción que me había causado la película; y no solo a mí me ocurrió eso, sino a muchos otros, -pues sentí sollozos y vi sacar pañuelos a más de uno, limpiar espejuelos a otros en señal de conmoción profunda-; porque comprendíamos que aquello que habíamos visto había ocurrido realmente.
Cada año inclino mi rostro ante ese hecho y cada año además recuerdo a mi padre, que, como yo, también se indignaba con tan brutal acontecimiento.
¡Gloria eterna para esos muchachos inocentes que desafortunadamente fueron víctimas de tamaña injusticia!


