Un edificio cuenta su historia: el Colegio de Periodistas en Camagüey

Foto: José A. Cortiñas Friman
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Desde que traspasas el umbral y encuentras el eslogan grabado en el granito, puedes imaginar las máquinas de escribir en las oficinas con su habitual sonido de antaño. En el lobby aún se mantiene intacto, pero sin funcionar, el elevador que fue una de las atracciones del edificio. El ir y venir de visitantes, ahora para capacitarse en historia local y oratoria, también es similar al espíritu que dio vida al edificio aquel 5 de noviembre de 1955;cuando abrió sus puertas como Colegio Provincial de periodistas de Camagüey.

Ubicado en la intersección de las calles López-Recio y San Patricio, lugar que ocupa hoy la Central de Trabajadores de Cuba Provincial, el elegante inmueble es sin dudas un hermoso exponente del movimiento moderno en la ciudad. Con tres niveles, un elevador panorámico, un bar en la primera planta y un teatro en el tercer piso;fue el lugar indicado para las tertulias, que mucho aportaron al gusto de la población por las diferentes manifestaciones del arte.

Al recorrer el sitio e imaginar cómo fue la labor de los colegiados en aquella incipiente federación para los periodistas, pude apreciar cómo sus actuales trabajadores, orgullosos de su sede, mantienen aquella máxima que es similar a la de los reporteros: “Estímulo para la cultura y orientación de los pueblos”.

Antecedentes

Al decir del periodista de Adelante e investigador del tema: Eduardo Labrada, quien en esa etapa visitaba el colegio como estudiante y sobrino del miembro de la junta directiva del colegio, Luis Pichardo, esa federación fue la antesala de la UPEC, pues hasta 1960 se mantuvo activa, dando paso a la actual.

Sin embargo, poco se habla de una primera asociación del gremio, considerada la primera en Camagüey, hace 135 años. Esta fue La Federación de Periodistas de Puerto Príncipe (1889), la misma también agrupaba a los reporteros y buscaba justicia social y cultura para todos, pero la guerra de 1895 interrumpió sus labores.

El Colegio de Periodistas, antes de la sede oficial

Su primer Decano fue el periodista Alfredo Correoso Quesada y la gala de inauguración tuvo lugar en el Teatro Principal, donde se interpretó el tema “Pensando en ti”, del maestro Jorge González Allué. El encuentro contó con la asistencia de una representación del Colegio Nacional de Periodistas, de la Asociación de Reporteros de La Habana y el gobernador Dr. Jorge Caballero Rojo también hizo honores, e instó desde su discurso al estudio constante.

La colegiatura fue creciendo y llegó a tener 80 expedientes de periodistas asociados, siempre en sus reuniones primaba el deseo de alfabetizar a diferentes grupos sociales, para ello impartieron un curso donde enseñaron a leer y escribir a los vendedores de periódico; otras acciones buscaban elevar la cultura de los tipógrafos y linotipistas.

También para contribuir a la culturización de los ciudadanos, cada periódico de la época tenía en su sede una biblioteca, la cual estaba al servicio de los vecinos para fomentar la lectura.

En el cargo de prensa y propaganda de aquel colegio provincial se destacó Luis Pichardo, un periodista con diversos premios y distinciones en aquella época, jefe de información del periódico El Camagüeyano, ubicado en Finlay No 2. En este sitio se reunían los colegiados para realizar galas culturales y otros certámenes, que les permitieran recaudar fondos para una sede definitiva.

La sede propia

Con el afán de contar con un sitio propio para sus reuniones, cursos, y otras actividades de la Asociación, se fue encaminando la idea. Así, la viuda de un periodista donó el terreno para construir el edificio, el gobierno aportó 10 mil pesos, los Ferrocarriles Consolidados y la tienda El Encanto, junto a los afiliados, donaron también dinero. Así, abrió sus puertas un hermoso inmueble para la prensa camagüeyana.

Ya con casa propia para la prensa, en esa segunda etapa del Colegio Provincial de Periodistas, su presidente Pio Verde Herrero, reportero del diario El Noticiero, ubicado en la calle Avellaneda, desde las páginas del periódico emitió un aviso para convocar a todos los periodistas activos a titularse; acción que hablaba de su interés por la superación de todos los colegas.

Rememorando

Hoy, al recorrer la antigua casa de la prensa, ver la elegancia de su arquitectura y ser recibida con mucho cariño por sus actuales trabajadores (CTC), sentí que me acerqué a mis primeros colegas, aquellos que tanto lucharon por agruparse, para hacer desde la palabra impresa la mejor labor de un periodista: informar con veracidad e inmediatez a su pueblo.

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