La ciudad siente y vibra con cada experiencia. La ciudad rejuvenece llena de niños cada verano. La ciudad agradece el caminar curioso en el periodo estival.
Por eso, para los meses de julio y agosto la Oficina del Historiador de la ciudad de Camagüey prepara un programa de actividades que hace de la comunidad, la infancia y el verano una fiesta para la ciudad.
Los talleres de creación de artes plásticas, muñequería, maquetas, técnicas para crear bonsáis, origami, cuidar a las mascotas, practicar WuShu; aprender sobre la ciudad, el ferrocarril, las tradiciones, los símbolos patrios, el baile de casino, de música, repentismo, guitarra; acerca de la comunicación del patrimonio, además de el de bienes patrimoniales y arqueología; despertaron en los más pequeños los deseos de aprender, ser útiles y,sobre todo,les propiciaron sentirse en MODO VERANO junto al patrimonio.
También los recorridos tuvieron el protagonismo de la familia y los más pequeños. Por la ruta de Agramonte continúa siendo de los más solicitados, así como el que abordo del trencito turístico propuso un viaje por parte de la ciudad y el Museo Ferroviario, para terminar en el parque de diversiones Camilo Cienfuegos; porque sí, la combinación entre entretenimiento, conocimiento y diversión es algo que caracteriza a las actividades de la Oficina del Historiador durante la etapa estival.
Los recorridos Mi amiga la naturaleza, Ciencia y naturaleza y a Los patios de mi ciudad; pusieron oxígeno a cada encuentro.
Música, danza, medios audiovisuales y creaciones manuales hicieron volar la imaginación de cada pequeño; que eligió pasar estos meses de verano junto a nuestra institución.
A solo horas de comenzar el curso escolar la Oficina del Historiador y su colectivo de trabajo ya preparan nuevas miras para que el verano 2025 sea de sonrisas y esperanzas; junto a los niños, la ciudad y el patrimonio de todos.


