Al recorrer las plazas camagüeyanas, disfrutar de su entorno y arquitectura, casi todos los visitantes y lugareños se detienen en la Plaza del Carmen -surgida en 1825 con el fin de acoger a los feligreses de la iglesia de igual nombre. Hoy, las Chismosas, Matao y el lector del periódico, conjunto escultórico de la artista Martha Jiménez inaugurado el 3 de febrero de 2002, convidan a disfrutar del sitio.
El lugar sobrecoge por la armonía entre algunas viviendas que conservan su aire colonial, el edificio de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen y otras construcciones rehabilitadas, como el antiguo Monasterio de las Ursulinas, sede de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Es también un espacio importante de las fiestas sanjuaneras que acompañan tradiciones y costumbres identitarias en la urbe.
Se hace imposible relatar los múltiples usos que tuvo la edificación, construida en 1829, bajo la influencia del padre Valencia. Es imprescindible mencionar que sirvió de colegio a las jovencitas del Camagüey. En 1851 fue convertido en Cuartel de Infantería del Ejército español, para retomar a las Ursulinas en 1881. Con el paso devastador del ciclón Flora en 1932, albergó a los damnificados de Santa Cruz del Sur, y más tarde radicó allí el Colegio Madre Mazzarello, o Colegio del Carmen.
A partir de 1961 tuvo diversas funciones. En 1998, la OHCC ubica en el inmueble la Escuela de Oficios, enseñanza importante para la labor patrimonial. Un año más tarde, comienzan a acometerse las tareas de rehabilitación del edificio para convertirlo en sede de la Oficina.
Los trabajadores con más años de experiencia en la Oficina del Historiador rememoran el periplo desde 1997 por varios espacios. Primero, en locales del Centro Provincial de Patrimonio, en el antiguo Hospital de San Juan de Dios, para trasladarse al Centro de Interpretación del Patrimonio, conocido popularmente como Maqueta de la ciudad. Allí se fortaleció, creció la labor institucional y nacieron diversos proyectos patrimoniales.
¿Cuándo llegan a la sede actual?
La respuesta rápida de sus historiadores es el 13 de agosto de 2001, cuando a propósito de los festejos por el 75 cumpleaños del Comandante Fidel Castro Ruz, la ciudad recibía dos nuevas instituciones de la OHCC: el Taller de Señales, que fue el segundo más importante del país, quien dio vida a señales informativas urbanas que mejoraron la calidad de vida de los ciudadanos y divulgaron la historia. Y, por otra parte, se franqueaban las puertas del antiguo Convento de las Ursulinas, donde quedaba inaugurada la sede de la Oficina del Historiador de la Ciudad.
Marcaron el sello distintivo de la rehabilitación, la recuperación de valores arquitectónicos, la sobriedad de la instalación y la adecuación de los espacios en función de la nueva labor y metas de la OHCC. Galería de arte, Sala de Conciertos, bibliotecas y oficinas complementan los hermosos vitrales y el patio, que se han convertido en símbolos de la ciudad.
En la magna cita estuvieron presentes Salvador Valdés Mesa, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia en aquella época, funcionarios del PCC, del Gobierno, de Cultura y otras entidades locales que compartieron con invitados de la Oficina del Historiador de La Habana.
Las palabras inaugurales de José Rodríguez Barreras, director de la Oficina, distinguieron la labor de quienes habían posibilitado disfrutar de la obra. Agradeció a Eusebio Leal por el acompañamiento en el empeño y reafirmó las metas de la institución.
Valdés Mesa, en su intervención, felicitó al colectivo por el esfuerzo realizado para devolver a la ciudad una edificación que haría posible una proyección comunitaria más amplia y por la reanimación del espacio con nuevos atractivos en la ciudad para el turismo nacional e internacional.
El momento cultural matizado por los artistas Mario García, el Trío Principeño y la declamadora infantil Greter Cepero González, estuvieron acompañadas de aplausos e intercambios que la lluvia no pudo evitar.
Hoy es un sitio que constata el devenir de 22 años de faena de un colectivo de jóvenes y veteranos trabajadores que sueña y hace realidad una ciudad que es “Camagüey, orgullo que nos define”, slogan de la campaña por el 510 aniversario de la vetusta villa.


