Una historia sobre rieles

Foto: Jesmir Varona Socías
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Corría el año 1944, los trabajadores ferroviarios necesitaban un presidente para su hermandad, un representante y defensor  que luchara en contra de los abusos a los que eran sometidos, como la mayoría de los obreros, por el régimen imperante.

El maquinista Ángel Puebla Reyes aceptó la propuesta de sus compañeros. Faltando pocos días para las elección hombres al servicio de la dictadura le proponen renunciar, Puebla dice que no les fallaría a sus compañeros.

La mañana del 15 de diciembre salió como cada día, rumbo a la estación. Sin esperarlo, tres disparos cambiaron su historia, uno fue en la columna y lo derribó al suelo, justo en la esquina donde estaba “El Paris”, en la intersección de las calles República y Francisquito.

El brazo asesino fue el de “Sacarías Barrios” que ayudado, y bajo la protección del dictador Gerardo Machado, logró escapar ileso a los Estados Unidos.

En la clínica de urgencias Ángel se debatía entre la vida y la muerte; uno de los tiros fue tapado por manos macabras, para impedir el  tratamiento por lo que el sangramiento provocó el deceso.

A la luz de los años su familia se pregunta por qué Ángel Puebla no es considerando como el primer mártir camagüeyano, antes del Movimiento 26 de Julio. Pero parece que la respuesta tiene que ver con su natalicio, en Bayamo.

Las memorias de Sahara

En busca de más información sobre el mártir ferroviario llego hasta su nieta, una señora muy dulce de 82 años de edad,  Sahara Berenice Poveda Puebla, quien también trabajó en el ferrocarril junto a Jesús Suarez Gayol y se mantuvo siempre al servicio de la revolución.

La memoria echa a andar y según cuenta Sahara, su abuela perdió al esposo pero su vida continuó ligada al ferrocarril y años más tardes tendrían otra triste pérdida, la de su hijo Ángel Israel Puebla Sánchez.

Su hijo Israel

Comenzó su vida laboral a los 14 años limpiando locomotoras, con mucho esfuerzo llegó a Maquinista “A”. En el año 1981 manejaba el tren de pasajeros Holguín-Habana, próximo a Camagüey se percató que habían preparado una trampa para provocar el descarrilamiento del tren, la que pudo solucionar, pero en un tramo más adelante, en el apartadero de cruce Los Pitos- ubicado entre las localidades de Hatuey y Siboney- no detectó a tiempo que le habían dejado el chucho abierto y se produjo un accidente.

La maniobra desplegada para salvar a los pasajeros y tripulación, lo tiró al último vagón y cayó bajo la máquina, aún con vida lo trasladan a terapia, pero fallece a los 8 días, el 13 de julio de 1981.

El auxiliar de conductor, Omar Villavicencio, fue pagado para orquestar el sabotaje, ya tenía antecedentes en esas artimañas, por lo que fue capturado y condenado al fusilamiento por los tribunales.

Un detalle que resaltar

Al llegar a este punto de la historia, Sahara hace una pausa, me mira con atención y con un gesto de su dedo índice intenta marcar un detalle importante.

Su abuela Blasa Antonia Sánchez, la viuda  de Ángel Puebla, fue una mujer de mucho valor y bondad, amén de la pérdida del esposo y luego de un hijo, por causas similares, nunca despojó la piedad de su corazón, por eso al comparecer ante el tribunal de justicia, declaró que ya ella había llorado suficiente, que no era necesario ejecutar al traidor, ni que otra madre llorara.

La tradición de los Pueblas está muy ligada al ferrocarril y a los tantos revolucionarios que apostaron su vida por la justicia social y el bienestar común. Hoy al reunirme con sus familiares y desempolvar este valeroso pasado quiero agradecerles por permitirnos conocer  su historia que va sobre rieles.

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